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Bet Birai Nieto

La tragedia por las lluvias no ha dejado en paz a Tabasco. Por dos días, es decir, el jueves y viernes de la semana pasada, la creciente de los ríos, el desbordamiento de lagunas y hasta el colapso del drenaje han causado gran parte de las inundaciones en toda la entidad, lo que se suma a semanas sufriendo bajo el agua.

No es la primera vez, pero sí una de las más intensas. Por ejemplo, 2007 y 2011 han sido los peores, al dejar daños que sumieron a las localidades tabasqueñas en la desgracia, aunque en este año se ha sumado un factor igual de amenazante: la pandemia por la Covid-19.

El desfogue de la presa Peñitas ha dejado tras de sí cerca de 25 mil viviendas afectadas en al menos 526 colonias, además de 90 mil personas con algún tipo de dificultad. Una acción de la que el estado culpa a las malas decisiones de la CFE y Conagua. En tanto, las lluvias acumuladas en la sierra de Chiapas y de Tabasco llegaron a sobrepasar el cauce de los ríos Oxolotán, Pichucalco, Teapa y de La Sierra, que a su vez se bifurcan por los ríos Grijalva y Viejo Mezcalapa. 

Sin que el torrente ceda, en el municipio de Macuspana, los ríos Tulijá y Puxcatán provocaron que los niveles de agua alcanzaran de uno a tres metros de alto en El Castaño, una de las poblaciones más afectadas. Pero en Centla, los estragos de la inundación llevaron el sábado pasado a los habitantes de la localidad de Simón Sarlat a manifestarse con ramas de árboles a la que prendieron fuego y a cerrar los carriles de la carretera Villahermosa-Frontera.

Un día antes, el gobernador Adán Augusto López reconoció que la emergencia está en el “punto más crítico”, por lo que mandos militares y de la Marina Armada de México, además de otros secretarios de Estado acudirían para auxiliar a los tabasqueños.

Autoridades del estado contaron daños importantes al menos en ocho municipios e instalaron 230 albergues para dar refugio en esta situación.

Mientras que la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) ha advertido que cinco personas han muerto, 529 comunidades fueron afectadas y más de 141 mil personas se cuentan como damnificadas.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, además de cancelar su gira de trabajo por la zona, aseguró apenas, por medio de sus redes sociales, que existen los recursos necesarios para que nadie se quede sin ayuda pese a que ya no existe el Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden). 

“Aunque ya no existe el Fondo Nacional de Desastres Naturales que lo usaban para comprar equipos, muebles, en épocas de inundaciones. Tenemos afortunadamente muchos recursos del presupuesto nacional para apoyar a los damnificados”, afirmó. 

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