GIEI tumbó la verdad histórica
Científicamente normalistas no fueron incinerados en Cocula, dicen expertos de la CIDH
GABRIELA RIVERA | @gAbs_07
El Grupo interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) refutó la versión de la procuraduría General de la República (PGR) y aseguró que los 43 normalistas desaparecidos desde el 26 y 27 de septiembre no fueron incinerados en el basurero de Cocula, Guerrero.
De acuerdo con pruebas científicas no habían las condiciones, dijeron en conferencia al presentar su Informe Final. Además, agregaron que la presencia de autoridades federales como testigos de los hechos y la aparición de un quinto autobús probablemente vinculado con el narcotráfico tiraron la “verdad histórica” construida por la procuraduría.
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Esta verdad fue presentada por el exprocurador Jesús Murillo Karam en enero pasado, al concluir que los jóvenes fueron incinerados por miembros del grupo delictivo Guerreros Unidos; gran parte de su investigación se basó en las declaraciones de los detenidos, quienes dijeron haber participado en la quema de los cuerpos. Sin embargo, el GIEI de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos aseguró que los 43 normalistas no fueron incinerados, aunque siguen sin saber qué pasó con ellos.
Los seis miembros del GIEI explicaron que —como parte de sus averiguaciones—, contrataron al perito peruano José Torero, quien tiene reconocimiento mundial en investigaciones sobre incendios y participó en los peritajes del colapso de las Torres Gemelas en Nueva York. El profesor de la Universidad Queensland, Australia, revisó las declaraciones de los detenidos y los peritajes, visitó el basurero y realizó cálculos matemáticos y físicos, así como experimentos para poder emitir sus conclusiones. De acuerdo con el investigador, la cremación al aire libre es muy difícil, ya que —por cuestiones físicas— sólo 1% de la combustión de una fogata se destina al proceso de cremación. Además, se necesitaría de una fogata muy grande y bien hecha para que los cuerpos de 43 personas quedaran reducidos a cenizas y desechos en las condiciones en las que están los restos óseos enviados a la Universidad de Innsbruck, en Austria. Por lo tanto, las declaraciones no coinciden con los experimentos de Torero. “Los muchachos no fueron incinerados en el basurero de Cocula”, aseguró Cox.
NO COINCIDEN DECLARACIONES CON LOS HECHOS
Los expertos de la CIDH aseguraron que el informe presentado este domingo está soportado en documentos oficiales, declaraciones de los detenidos, testimonios de los estudiantes e informes oficiales de la PGR, como reportes, declaraciones y tarjetas informativas.
Sin embargo, al revisarlas y cruzar la información encontraron inconsistencias sobre lo que dio a conocer el ex procurador Murillo y lo que hay en los expedientes, en las zonas donde ocurrieron los hechos e incluso en los videos que se obtuvieron hace dos meses.
Éste video muestra un quinto camión de la compañía Ecoter Flecha Roja, que salió de la central camionera con un grupo de estudiantes a bordo, pero que salió hacia Periférico Sur, sobre la calle de Altamirano.
Incluso, los hechos sobre cómo desaparecieron y murieron los jóvenes tampoco coindicen. “Existen cuatro versiones sobre la muerte de los normalistas en el expediente. Ninguna tiene sustento (…) La última es la de la quema de los cuerpos, pero las declaraciones son inconsistentes, el modo de preparación, la participación, las horas, todo es distinto”, dijo Francisco Cox, integrante del grupo. Éstas son las inconsistencias que encontraron los miembros del GIEI al revisar las investigaciones de las autoridades federales y estatales.
Durante la revisión de los expedientes y las declaraciones, los expertos encontraron que desde el C4 —el centro de comunicaciones donde confluyen todas las dependencias de seguridad—,existió una coordinación de información entre las policías municipal y estatal con la Policía Federal y el Ejército, quienes sabían desde las 18:00 horas del 26 de septiembre que los jóvenes habían ido a Chilpancingo y luego a Iguala para “tomar” algunos autobuses, que los llevarían a la marcha del 2 de octubre en la Ciudad de México. Además, los elementos de las corporaciones federales se presentaron en distintos escenarios en donde hubo ataques directos a los estudiantes, como la calle de Juan N. Álvarez esquina con Perférico, donde detuvieron a los normalistas que iban en dos camiones, así como en el Hospital Cristina, al que acudieron una decena de estudiantes con su compañero Edgar, quien llevaba una herida en el rostro y requería atención médica. Carlos Beristaín dijo que por eso los expertos insistieron en realizar una entrevista con los miembros del 27º Batallón de Iguala, que además se ubica a unas cuadras de donde ocurrieron los hechos. No obstante, el gobierno se negó a permitir que los especialistas se reunieran con los militares; sólo ofreció que enviaran un cuestionario y las preguntas se harían en el esquema de una declaración ministerial, por lo que el GIEI se negó a enviar el documento.