Foto: Angélica Ortíz

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Angélica Ortiz

No es un día cualquiera para el cuerpo docente de la la Escuela Secundaria Técnica 63, el presidente Andrés Manuel López Obrador concluyó su conferencia matutina para ir al colegio que se encuentra a sólo unos pasos de Palacio Nacional.

Pasaban de las ocho de la mañana, y en la calle de Moneda, en el Centro Histórico, la gente se aglutina, los 40 integrantes de la banda escolar cimbraban alrededor el edificio pintado de azul celeste, con sus  clarinetes y platillos.

A pesar de la visible emoción de los maestros y directivos, al alumnado le llama más la atención la presencia de los medios de comunicación que por ver al hombre que hace poco más de un año ganó una histórica elección.

Tienen entre  13 y 15 años, por lo que a pesar de responder a indicaciones previamente ensayadas, no logran mantenerse callados, quietos y sin cuchicheos. Los maestros son quienes como generales, intentan mantener en orden a sus tropas.

Escuchan el discurso de Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, sobre el proyecto educativo, pero los chicos poco le prestan atención. “¡Silencio!”, se alcanza a escuchar una voz tenue pero firme de una maestra a un jovencito de lentes con una sonrisa pícara. 

Trescientos alumnos llenaban el patio del edificio colonial donde comenzarán a recibir el nuevo modelo educativo propuesto por la administración de López Obrador. Desde primero hasta tercer grado, portaban un impecable uniforme color café, y mantenían la cabeza levantada y su mirada al frente. Uno que otro risueño volteaba a ver a su compañero de al lado y con un codazo parecían ser cómplices en un evento extraordinario.

Así como lo ha mencionado en todas y cada una de las Asambleas Informativas, López Obrador habló de las becas de su Gobierno, pero agregó un tema, y pidió que entre los estudiantes se traten bien, se hagan amigos.

Los aplausos se escucharon, con un «¡Viva la educación! ¡Viva México!» arrancó el ciclo escolar 2019-2020 en el que 25.4 millones de estudiantes regresaron a clases en todo el país.

Al son de la rielera, el presidente salió entre la gente, con una sonrisa para los alumnos, y un gesto de abrazo para la banda sonora que estaba en la parte de arriba, se despidió de los jóvenes a quienes pidió ser amigos como parte de su inicio de clases. Poco a poco los alumnos desintegraron filas, corrieron con sus compañeros de clase y subieron a las aulas que aguardaban por el primer día de clases.

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