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Juan Pablo de Leo

El movimiento político conocido como “trumpismo” tiene sus bases en las primeras apariciones del Tea Party, que con la presidencia de Barack Obama removieron los escombros culturales y sociales del pasado que se creían superados. Las consecuencias y duración del “trumpismo” tienen caducidad cuando de política se refiere; máximo, ocho años.

Sin embargo, la carga que deja Trump tras su paso por la Casa Blanca puede tener un efecto de duradero a permanente en dos espacios esenciales para la vida de los estadounidenses. Por una parte, el discurso de odio que no desaparecerá tras la polarización que la presidencia Trump ha provocado con su mensaje blanco nacionalista, y por otra, el realineamiento ideológico que podría causar la nominación de otro juez afín a Trump, a la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, dándole a la Corte la posibilidad de alinear al país, no a un conservadurismo extremo, sino a una agenda de racismos y nacionalismos, una Corte que proteja a los ricos y poderosos y descobije a los desprotegidos y minorías.

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El presidente Donald Trump ha tenido ya la oportunidad de nominar y superar la confirmación del juez Neil Gorsuch, quien tomó el lugar que dejó vacante Anthony Scalia tras su muerte. Ahora, por segunda ocasión en tan sólo un año, Trump tiene la oportunidad de sumar a otro aliado de su agenda. El elegido ha sido Brett Kavanaugh, quien inició un periodo caótico de confirmación legislativa, el martes pasado, esperando que finalice con una aprobación para el viernes 7 de septiembre.

Pero, ¿quién es Brett Kavanaugh? Egresado de la Escuela de Leyes de Yale, está determinado a acabar con el aborto porque así es como se metió en la lista corta de la Corte Suprema de Donald Trump en primer lugar. Eso lo hace peligroso, no sólo por los derechos reproductivos, sino también por los precedentes que garantizan el acceso legal y seguro al aborto y al control de la natalidad. Si la administración Trump-Pence logra colocar a Kavanaugh en el tribunal superior, estos derechos y libertades estarán bajo asedio.

El hecho de que el juez Kavanaugh haya cumplido ampliamente las pruebas del presidente Trump significa que sean frecuentes casos como el de Roe V. Wade, que ha sentado las bases para los derechos y leyes reproductivas actuales. Es quizá el caso más emblemático que ha resuelto la Suprema Corte en su historia moderna.

›Ante la realidad de la llegada de Kavanaugh, las juntas de confirmación no iniciaron de la manera en la que Trump hubiera esperado. Entre protestas de los demócratas que reclamaban cientos de miles de documentos que les fueron entregados apenas horas antes del inicio de la primera reunión, sumados a las críticas de organizaciones civiles y manifestantes que reclamaban la vulnerabilidad en la que caerían con una Corte trumpista. Los pequeños triunfos en peligro.

Después de un día sentado en silencio, mientras unos senadores alabaron alternativamente sus virtudes y otros lo consideraron una grave amenaza, Kavanaugh pronunció su discurso de apertura el martes por la tarde. No ahondó en teoría constitucional más allá de las promesas conservadoras repetitivas de interpretar en lugar de hacer leyes, y de servir como un árbitro imparcial en todos los casos. En tanto, la policía del Capitolio arrestaba a manifestantes. En total, 61 personas fueron removidas de las cámaras del Comité Judicial y arrestadas por conducta desordenada, otras nueve fueron acusadas de amontonarse y obstruir ofensas en medio de protestas.

La decisión de Trump es poco popular entre la población. A pesar de que no tendrá problemas con legisladores republicanos que cuentan con el poder absoluto, por lo pronto, según el periódico Washington Post, esta decisión es un peligro incluso para la permanencia de los republicanos en el poder tras las elecciones del próximo mes de noviembre.

La parte más relevante de los datos podría ser la respuesta a la nominación del juez. Sólo 38% piensa que el Senado debe confirmar a Kavanaugh; 39%, no. Sólo 29% de las mujeres quiere que sea confirmado. Los blancos educados en la universidad están muy divididos: 41% a favor y 42% en contra. A nivel regional, la confirmación de Kavanaugh obtiene aprobación en el noreste y en el oeste, ambas regiones en la mira de la competencia legislativa próxima.

Pero según el Washington Post, ¿qué significan estos números para Kavanaugh? Por un lado, los demócratas de estados rojos o republicanos dudarán menos en votar en contra de su confirmación, mientras que posiblemente los senadores proelección perseguirán sobre sí confirmarlo o, al menos, alentar o detener el proceso hasta que se liberen más documentos o él da una respuesta definitiva sobre el aborto. Dado el fuerte apoyo del público para que Kavanaugh revele sus opiniones sobre el aborto, los demócratas podrían querer enfatizar que los planteamientos de Kavanaugh en el caso Roe V. Wade.

Por último está el tema de Rusia. ¿Qué tanto puede necesitar Trump a una Corte a modo entendiendo los peligros para su administración que implica la investigación de Robert Mueller? Por una parte, los estadounidenses están cada vez más convencidos de que la investigación de Rusia está justificada. Si el juez no muestra un claro distanciamiento de Trump en el caso, la percepción sobre un juez a modo podría ser de peso importante para el caso contra Trump y la injerencia de Rusia.

Ante la eterna pregunta y discusión acerca de si los jueces hacen o interpretan la ley, los mandatarios estadounidenses han planteado con sus nominaciones de jueces a la Corte Suprema que deben ser dominantes, aunque no muy lejos de cada extremo del espectro ideológico. Con la confirmación de Kavanaugh al Tribunal Supremo para reemplazar al juez saliente Anthony Kennedy, la Corte con certeza se desviará hacia la derecha. Durante décadas, Kennedy representó lo que los académicos llaman la “justicia mediana”, que le dio el voto decisivo en varios casos que se dividieron en líneas ideológicas. Pero con esta nueva persona designada, la Corte ahora cuenta con una nueva y mediana justicia más conservadora: el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts.

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