Ilustración: EjeCentral

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Elizabeth Velázquez losintangibles.com

Ninguna cifra concuerda. La diferencia no es menor. Van desde decenas hasta centenas de personas que fallecen diariamente por Covid-19 que los gobiernos locales omiten hacer públicas, y que las estadísticas del gobierno federal no registran, ni siquiera semanas después. Lo que significa que los reportes oficiales que se ofrecen no incluyen el total de pacientes que han muerto.

Una comparación hecha por ejecentral, entre el número de defunciones reportadas por entidades y autoridades de salud federal, entre el 19 y el 22 de mayo, reveló que en sólo esos cuatro días la discrepancia fue de 461 fallecimientos que no aparecen en la base de datos nacional.

Esta revisión puso al descubierto también que las diferencias ocurren en cada entidad del país, en distinta proporción, pero en dos de ellas el panorama es crítico, ya que las cifras varían por más de 100 decesos. Los números se van ajustando en sus bases de datos conforme fluye la información, pero los aumentos en casos no se dan a conocer públicamente estos ajustes, y tampoco se ven reflejados en las estadísticas federales.

Los estados con una mayor disparidad en las cifras que reportan y que tienen en sus propias bases son: Ciudad de México, Sonora, Puebla, Yucatán, Colima, San Luis Potosí y Durango. En estos casos entre 2 y 4 de cada 10 casos no se ven reflejados en sus reportes diarios, de ellos queda registro sólo en sus bases de datos.

Hugo López-Gatell, Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, ha reconocido este desfase, pero sostiene que se trata de algo natural debido a las horas de corte entre los estados y la base de datos nacional. Sin embargo, en la revisión que este periódico hizo no se observa que dicho arreglo se lleve a cabo, especialmente porque la cifra federal no muestra el aumento proporcional correspondiente a un ajuste derivado de incluir los fallecimientos que ya estaban confirmados, pero que quedaron fuera sólo por cuestión del tiempo.

Los gobiernos de los estados han mencionado este desfase o se han quejado de que los registros no se pueden hacer a nivel federal.

En México no existe una norma que regule y unifique la forma en que se maneja o presenta la información referente a la pandemia, por lo que criterios como la hora de corte, el nivel de desglose o la regularidad de publicación, depende únicamente de los estados y su compromiso con la transparencia. Es tan disímbolo que, por ejemplo, tres entidades no ofrecen información autónoma o derivada de sus propios institutos de salud, sino que automáticamente ajustan sus reportes públicos a los números federales.

Registros difusos

Los fallecimientos por Covid-19 se registran tanto por la unidad médica donde sucedió el hecho, como por el estado de residencia de la persona, lo que provoca una diferencia considerable entre los números presentados y la tasa de mortalidad de cada entidad. 

Este fenómeno se observa con mayor claridad en zonas conurbadas, donde los habitantes de un estado pueden pedir atención médica o fallecer en otro, lo que hace más complicado un registro público que sea exacto.

Por ejemplo, cuando se observan los fallecimientos ocurridos por unidad médica en la Ciudad México, la cifra es en promedio 18% más alta que si se toman en cuenta sólo los casos de residentes de esta entidad. Algo similar ocurre en todos los estados del país, y pocos son los que especifican cuál de los dos datos están presentando en sus informes diarios o sitios especializados, lo que aumenta la discrepancia entre las cifras estatales y las federales.

Tomando estos factores en cuenta, ejecentral elaboró un índice que clasifica el desfase entre las cifras de fallecimientos locales y federales en cinco niveles, que van de bajo a crítico según el porcentaje obtenido. En promedio, 18 estados tienen una discrepancia baja, siete son moderados, seis están en la franja alta y uno es crítico. Pero estas posiciones varían ligeramente cuando el indicador se aplica según la unidad médica o estado de residencia.

Los números no coinciden

Sonora es el estado que tiene el mayor desfase porcentual, tanto por unidad médica como por lugar de residencia. En el primer rubro la entidad reportó un total de 97 defunciones frente a las 56 federales, un aumento del 44.7% respecto a la base de datos abierta de la Dirección General de Epidemiología (DGE). En cuanto a la segunda categoría, la diferencia es de 31 casos, lo que representa un cambio de 34.7% entre las cifras locales y las federales.

Por número de defunciones, Puebla es la entidad mas afectada en ambos índices al tener registrados localmente 118 decesos más por lugar de residencia, y 116 por unidad médica, lo que representa un aumento de 30.5% y 30.1%, respectivamente, en relación a las cifras nacionales. Esta clasificación la coloca por debajo de Sonora en cuanto a desfase estatal porcentual, lo que indica un subregistro entre los datos del estado y la base de información federal.

Yucatán, Colima, San Luis Potosí y Durango son los otros estados que se encuentran en una franja de discrepancia alta entre las cifras locales y federales, ya que tienen aumentos que van del 27.1% al 24.2% respecto a la entidad de residencia, y de 26.5% al 24% si se toma en cuenta la unidad médica en donde se registró el fallecimiento. 

Por el contrario, Tabasco es la entidad con el menor desfase porcentual por lugar de residencia con 0.5%, mientras que Nayarit lo es por unidad médica con un 0.6%. Baja California Sur, Aguascalientes y Zacatecas son los estados que menor diferencia presentan entre el número total de defunciones registradas en los informes locales y la base federal con solo un caso.

De los seis estados con mayor discrepancia entre las cifras locales y federales, tres son gobernados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), dos por Acción Nacional (PAN) y uno por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Por otro lado,  de las cinco entidades con menor afectación también tienen esta diversidad partidaria, aunque en este caso el PAN lidera tres de ellas.

A nivel nacional el desfase promedio, tanto por entidad de residencia como por unidad médica, es de 8.48%, lo que representa un estimado de 615 defunciones que pudieron no incluirse de forma inmediata en la base de datos federal y que podrían estar distribuidas en los días posteriores sin que se tenga un registro claro sobre estos ajustes.

Los que cuentan menos

No todos los estados reportan más fallecimientos que el gobierno federal, de hecho, algunos tienen cifras menores a las presentadas en la base de datos abiertas, lo que puede traducirse en que los ajustes hechos por las autoridades locales no escalaron hasta el reporte nacional. En estos casos la diferencia no es mayor al 10% pero, es considerable en el conteo total de defunciones en el país.

Morelos es el estado con el mayor sobreregistro de fallecimientos a nivel nacional, con un aumento de 9.4 por ciento. Esto representa 13 casos más de los 215 reportados por las autoridades locales hasta mediados de mayo. Guerrero también tiene seis decesos más registrados en las cifras federales que los presentados por el gobierno estatal en el mismo periodo.

Colima y Quintana Roo han tenido situaciones híbridas en las que algunos días reportaban más fallecimientos que los registrados a nivel federal, y en otros ocurría lo contrario, sin que esto reflejara un posible ajuste en los datos nacionales, ya que se trata de cifras no relacionadas. En el caso del primero la variación pasó de -3.28% a 5.23%, mientras que la segunda localidad cambió de 1.15% a -0.35 en pocos días.

Los que no hacen sus cuentas

El estado de México, Campeche y la Ciudad de México no presentaron algún desfase en la comparación hecha por unidad médica, pero sus valores se dispararon a muy alto y crítico cuando se contrastaba la información local con la obtenida por estado de residencia. Este desfase indica que los reportes que presentan al público no están hechos con los datos estatales o de sus instituciones de salud, y que en sus cortes informativos o sitios públicos muestran las cifras de la base de datos federal.

La mayor discrepancia en este rubro la presenta el estado de México, que informó 310 casos menos por entidad de residencia frente a los mil 105 que se registran a nivel federal, hasta el 22 de mayo, lo que representa un subregistro de 48.2 por ciento. 

Esto quiere decir que la localidad reporta públicamente solo los fallecimientos que ocurrieron en sus unidades médicas, pero no el número total de mexiquenses que han perdido la vida por Covid-19.

De manera paralela, la Ciudad de México tiene un número mayor de fallecidos por unidad médica que por localidad de residencia; el desajuste en este último rubro es de 331 casos más frente a los mil 523 que reportan las autoridades federales; es decir, un aumento de 17.1 por ciento. 

Este superávit en registros se equilibra cuando se reclasifican estos casos según el estado de procedencia de los pacientes.

Campeche es, de los tres, el que menos discrepancia presenta entre los fallecimientos registrados por entidad de residencia y unidad médica, aunque esta última se ajusta a la base de datos del gobierno federal, y al no tener un registro público de información, resulta imposible conocer las cifras que esta demarcación entrega de forma autónoma al Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica.

Los ajustes que no llegan

Sin importar si se trata de un registro positivo o negativo, las cifras presentadas por las autoridades locales discrepan constantemente con el registro federal, lo que impide tener certeza sobre el estado real de los fallecimientos que suceden en el país por Covid-19. 

Los porcentajes de modificaciones demuestran que no hay un método claro para realizar los ajustes en las cifras que no coinciden, y ni siquiera hay una forma de confirmar que éstos se estén realizando.

En algunos estados, las diferencias no se reducen a un par de registros, sino a cientos de vidas perdidas que no se están contando de la forma correcta o que se invisibilizan entre las validaciones de los sistemas locales y federales. Los cuatro días que revisó ejecentral como muestra arrojaron 461 casos olvidados en un par de días, de personas que han muerto y que no son reconocidas de manera oficial hasta ahora. 

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