Las próximas elecciones en EU son la despedida de un gobierno que tuvo a México y a Latinoamérica relegados; enfocados en resolver el desorden interno legado por la administración de George Bush (al menos los primeros dos años) y con medio oriente (los siguientes tres) no fuimos parte de su agenda.
La relación con México fue de indiferencia excepto en migración. La administración de Obama fue la que más mexicanos expulsó aunque en remesas llegó a niveles récord con 17 mil 660 millones de dólares este año, el monto más alto alcanzado desde 1995, causado en gran medida por la depreciación del peso frente al dólar pero también por la amenaza de Trump de usar ese dinero para financiar sus propios proyectos en caso de ganar la presidencia. Los ilegales saben que su fiesta se puede acabar en cualquier momento, que las denuncias ante la migra se hacen un día sí y otro también entonces pues mandan todo su dinero.
Obama dice que salvó su industria automotriz, en realidad no es así; en Europa los fabricantes se movieron hacia Europa del Este; en Japón lo hizo hacia China y antes Corea. Lo obvio era que los fabricantes gringos llegaran pero quien lo hizo fueron coreanos, europeos, japoneses y sí, un poco de americanos. En realidad Obama lo que hizo fue pagar las cuentas con dinero de los contribuyentes americanos que terminaron aportando para la fiesta del sector automotriz.
Los últimos 10 años en la economía hubo un crecimiento mediocre en México, deuda pública creciente, tipo de cambio volátil y presión en la inflación. El panorama actual contempla un precio del petróleo en recuperación, gasto público recortado y muy bajos niveles de inversión pública y todo apunta a que el siguiente cambio de administración incluye un cambio de partido y en una de esas hasta la llegada de un presidente de izquierda.
Hay focos rojos en la política que ya empiezan a pegar en la economía. Si bien Trump alienta la depreciación del peso, la gobernabilidad con grupos como la CNTE y el SNTE, los migrantes que entran desde el sur y la violencia en la frontera norte más todos los escándalos de corrupción no ayudan a mejorar la percepción de los inversionistas que analizan las oportunidades de traer su dinero al país.
Un gobierno de Clinton no aclarará el panorama económico en la región. Puede estar tentado a replicar un modelo económico que fue relativamente exitoso en los 70’s y principios de los 80’s que es el que conoce, no al Siglo XXI, sino a los 70´s.
Underground
1.City. Durante la Mesa Redonda que armó el Instituto de las Américas en la Ciudad de México quedaron planteadas las metas sobre la transición energética en el país, lo más importante: el compromiso de llevar a cabo acciones contra el cambio climático, diversificar la matriz energética y cambiar el paradigma en el sector eléctrico.
2.Green Park. En la industria metalúrgica creen que pueden sobrevivir, incluso crecer, a mediano plazo. Los directivos de estas empresas dicen estar seguros de lograr crecimiento en los próximos dos años y 63% cree que la industria alcanzará cierto crecimiento durante el mismo periodo.
Apuestan a trabajar con sus gobiernos negociando una mayor consolidación en el mercado; enfocarse en productos donde tienen ventaja competitiva; prioridad en los retornos en efectivo y disciplina en el manejo de recursos.Pero los acereros no creen lo mismo. De hecho, la industria siderúrgica de América Latina pidió a sus gobiernos entiendan la difícil situación por la que atraviesan y que redundará en pérdida de empleos, clausura de empresas, caída de inversiones, pérdidas financieras y destrucción de la cadena de valor metalmecánica.
Es un reportero que se ha especializado en los últimos 25 años en la cobertura de la industria energética. Está a cargo de asuntos especiales en El Economista.