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AFP

KABUL, Afganistán.-Al menos 37 personas, incluido un fotógrafo de la AFP y otros nueve periodistas, murieron este lunes en Afganistán en una serie de mortíferos atentados en Kabul y en el sur del país.

Un doble atentado suicida golpeó la capital la mañana del lunes, dejando al menos 25 muertos, entre ellos el jefe de fotografía en Kabul, Shah Marai. Otros ocho periodistas murieron también en el segundo ataque.

El ataque fue reivindicado por la rama afgana del grupo Estado Islámico (EI) en un comunicado. La organización yihadista afirmó que el primer atentado golpeó la sede de los servicios de inteligencia en Kabul y el segundo a los periodistas que acudieron al lugar.

Los apóstatas de las fuerzas de seguridad, de los medios y otras personas acudieron al lugar de la operación, donde un segundo hermano kamikaze los sorprendió con su chaleco explosivo», subrayó.

Reportero de la BBC muere en ataque posterior

Por su parte, un reportero afgano del servicio en idioma pastún de la televisora británica BBC murió este lunes en un ataque en el sureste de Afganistán, dos horas después del doble atentado que provocó 25 muertos, informó la oficina de la empresa en Kabul.

«Es con enorme tristeza que la BBC confirma la muerte de nuestro reportero afgano Ahmad Shah como consecuencia de un atentado», dijo la BBC en un comunicado.

La segunda bomba mató al cámara de ToloNews Yar,  Mohammad Tokhi, a tres periodistas de Radio Azadai (Radio Free Europe -Ebadollah Hananzi , Sabvon Kakeker y Maharam Darani-, a dos cámaras de TV1 -Ghazi Rasoli y Norozali Rajabi , alias Khamoush-, al fotógrafo de AFP Shah Marai Fezi , al periodista de Mashal TV Salim Talash y al cámara de Mashal TV Ali Salimi.

Los periodistas que resultaron gravemente heridos son Naser Hashemi de Al Jazeera; Omar Soltani, Reuters; Ahmadshah Azimi de Nedai Aghah; Ayar Amar del semanario Vahdat Mili y Davod Ghisanai, del canal de televisión privado Mivand.

«Cuatro policías figuran entre los muertos en estas dos explosiones», precisó a la AFP el portavoz del ministerio, Najib Danish.

Shah Marai, jefe del servicio fotográfico de la oficina de la AFP en Kabul que se había trasladado al lugar de la primera explosión, murió en la segunda, ocurrida unos 30 minutos más tarde.

Shah Marai trabajaba desde 1996 para la AFP y había cubierto ampliamente la situación en el país bajo el régimen talibán y la invasión estadounidense de Afganistán en 2001, consecutiva a los atentados de Al Qaida en Nueva York y Washington.

Mis mejores recuerdos son cuando gano a la competencia logrando la mejor fotografía del presidente o de otra persona, o de la escena de un atentado. Me gusta ser el primero», decía Shah Marai sobre su trabajo.

Otros cinco periodistas perdieron la vida en esta explosión. Todos trabajaban para televisiones afganas, uno de ellos para el canal Tolo News, que en 2016 fue blanco de un atentado que dejó siete muertos y fue reivindicado por los talibanes.

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Según una fuente de la seguridad afgana, el kamikaze que atacó el lunes a la prensa se había mezclado entre los reporteros «llevando una cámara».

«El kamikaze se hizo estallar entre los periodistas y causó víctimas», dijo a la AFP el portavoz de la policía de Kabul, Hashmat Stanikzai.

Talibanes y el Estado Islámico 

Estamos devastados por la muerte de nuestro fotógrafo Shah Marai que era testigo desde hacía más de 15 años de la tragedia que golpea el país. La dirección de la AFP saluda el valor, el profesionalismo y la generosidad de este periodista que había cubierto decenas de atentados antes de ser él mismo víctima de la barbarie», declaró la directora de la Información de la agencia de noticias, Michèle Léridon.

Numerosos mensajes de simpatía y condolencias llegaron a la oficina de la AFP en Kabul, otro de cuyos periodistas, Sardar Ahmad, murió en marzo de 2014 junto a toda su familia -salvo un hijo de tres años- en un atentado talibán.

Sardar era amigo cercano de Shah Marai, que deja por su parte seis hijos, el último de ellos de pocas semanas.

Marai y los otros periodistas habían ido a cubrir el primer atentado, cometido poco antes de las 08:00 horas locales en un sector cercano a la sede de los servicios de inteligencia (NDS) en Kabul.

Un kamikaze que circulaba en una motocicleta se hizo estallar (…) en el sector de Shash Darak», informó Stanikazai.

La sede del NDS había sido blanco de un atentado en marzo. Un kamikaze a pie había cruzado entonces el control policial y se había hecho estallar a la entrada de las oficinas causando tres muertos y cinco heridos.

Kabul se ha convertido, según la ONU, en el lugar más peligroso de Afganistán para los civiles con una recrudescencia de los atentados, generalmente perpetrados por kamikazes y reivindicados por los talibanes o el EI.

Así, los atentados contra civiles causaron dos veces más víctimas en los primeros tres meses de 2018 -763 civiles muertos, 1.495 heridos- que en el mismo periodo de 2017.

El precedente ataque en la capital, el domingo 22 de abril, dejó casi 60 muertos y 20 heridos en un barrio de mayoría chiita: un kamikaze del EI atacó un centro de entrega de tarjetas de identidad para las elecciones legislativas del 20 de octubre.

Uno de los atentados más mortíferos, el 27 de enero, causó 103 muertos y más de 150 heridos. DA

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