Gabriela Sotomayor

El encierro por Covid-19 ha dejado al descubierto otra epidemia: la violencia contra miles de mujeres que se encuentran cautivas a merced de su verdugo. Es desafortunado que el lugar en donde deberían sentirse más seguras ha venido a ser la peor de las trampas.

Una vez más, el presidente Andrés Manuel López Obrador niega este flagelo, lo que empodera a los hombres, enardece su machismo y al tener que lidiar con sus propias frustraciones por desempleo o carestía, se desquitan con la mujer y con los niños.

AMLO habla de fraternidad familiar cuando hay unas 155 llamadas de auxilio cada hora y con al menos 163 feminicidios en marzo y abril. La violencia contra la mujer es endémica, pandémica, es escandalosa.  

Gracias a la genialidad de la 4T para cerrar refugios, las mujeres no tienen muchas opciones a dónde huir, muchas no tienen un familiar o amigos que les ofrezcan refugio, todos temen el contagio.

Una muestra de empatía con el problema sería reconvertir hoteles para poder dar seguridad a las mujeres que tienen miedo por su vida. Pero es mucho pedir.

El problema de la violencia contra la mujer, preocupa al Comité de Derechos Humanos de la ONU (CCPR en inglés). De hecho, el gobierno de la 4T, con la subsecretaria Martha Delgado a la cabeza, recibió duras críticas por la falta de compromiso del gobierno ante feminicidios y violencia familiar en su último examen en octubre del 2019 que se llevó a cabo en Ginebra.

El objetivo era evaluar el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos del que México es parte y sus recomendaciones parecen valerle sorbete al gobierno de Palacio Nacional. 

Hagamos memoria.

El CCPR lamentó la falta de armonización de la tipificación del delito de feminicidio entre la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y los códigos penales estatales, así como sus protocolos de actuación para la investigación criminal del feminicidio.

Deploró el fracaso en la implementación del mecanismo de alerta de violencia de género, por lo que pidió tomar medidas urgentes para «dotar a todas las instituciones encargadas de implementar el mecanismo de alerta y las órdenes de protección, de recursos financieros y humanos suficientes y debidamente capacitados”.

Urgió facilitar la presentación de denuncias por parte de las víctimas, «asegurar que todos los hechos violentos en contra de mujeres y niñas sean investigados con perspectiva de género y de manera diligente, pronta, exhaustiva e imparcial, que los autores sean enjuiciados y sancionados y que las víctimas puedan obtener asistencia, medios de protección y una reparación integral».

También expresó su decepción por el reducido número de juicios y condenas en casos de violencia contra la mujer y niñas por el delito de feminicidio.

En lo que respecta a la interrupción voluntaria del embarazo, el CCPR lamentó que en muchos estados se criminaliza y/o se restrinja las causales de aborto, lo cual resulta en un elevado número de abortos inseguros y condenas a penas de prisión. 

«El Comité nota con especial preocupación que en algunas entidades federativas se han creado obstáculos a la aplicación del artículo 35 de la Ley General de Víctimas que permite el aborto en caso de violación’’. 

Y deploró los casos de mujeres que acuden a hospitales públicos «y son denunciadas por el personal médico o administrativo por el delito de aborto».

Se deben rendir cuentas, pero los tratados de la ONU sí están de adorno para AMLO. Eso está claro.

Además, miles de madres alzaron su voz para exigir al gobierno más acciones para encontrar a sus hijas e hijos desaparecidos. En lugar de flores de machos arrepentidos y del Amor Eterno de Juan Gabriel, quisieran ver acciones concretas para poder abrazar a sus desaparecidos muy a pesar del coronavirus. 

La ONU también urgió a AMLO reconocer la competencia del Comité de Desaparición Forzada para recibir comunicaciones individuales. El gobierno prometió que lo haría, pero no lo ha oficializado y en estas cosas papelito habla.

Miles de mujeres se hunden en la violencia intramuros sin ayuda posible y a López Obrador le tiene sin cuidado.

Decepciona su miseria moral.

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