Gabriela Sotomayor

Estados Unidos con dos millones 347 mil 102 casos y 121 mil 225 muertes; Brasil con un millón 145 mil 906 casos y 52 mil 645 muertes; México con 191 mil 410 casos y 23 mil 377 muertes (al 24 de junio, según la Universidad Johns Hopkins) no son dignos ejemplos a seguir.

Los presidentes Donald Trump, Jair Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador no tomaron en serio la gravedad de la pandemia por la Covid-19, llamaron a abrazarse, a salir, a no hacer caso porque el virus era como “una gripita” que iba a desaparecer con el calor, en fin, los tres están furiosos porque un patógeno minúsculo les está arruinando sus planes.

Los tres se han caracterizado por su vista corta ante la adversidad. Entre populistas te veas. “Humildad’’, una palabra que Tedros Adhanom Ghebreyesus, titular de la Organización Mundial de la Salud, considera esencial para enfrentar al virus.

Humildad es lo que les ha faltado. Una palabra simple y a la vez enorme que no conocen ni Trump, ni el Trump tropical, ni el Trump azteca. Hablamos con Gro Harlem Brundtland, exprimer ministra de Noruega y ex directora general de la OMS (1998-2003) durante el brote de SARS. Presidió la Comisión Brundtland de la ONU y realizó un estupendo informe sobre desarrollo sostenible.

Consideró que tanto Bolsonaro, Trump y AMLO son ejemplo de los líderes que van por el “camino equivocado” con respecto a la política internacional, en su relación con las instituciones y en sus decisiones ante la pandemia.

Para ella es “impactante” ver cómo es posible que esos líderes ignoran las recomendaciones científicas. “Es increíble”, dijo Brundtland, al lamnetar que “tanta gente pueda ser manipulada por estas personas”.

En un encuentro con la Asociación de Corresponsales (Acanu, por sus siglas en inglés) en la ONU, consideró que los tres líderes, especialmente Trump, son “peligrosos’’ para el sistema multilateral.

Habrá que recordar que Trump se retiró del Acuerdo de París, del Tratado Nuclear con Irán, del Consejo de Derechos Humanos, amenaza con abandonar la OMC y anunció recientemente su retirada de la OMS. Se necesita valor.

“Mi esperanza es que en estos países la demagogia ya no se escuche. Ahora la gente ve el resultado de la falta de cooperación y lo ven en su comunidad, en sus hogares, con enfermedades y muertes”, remarcó.

“Si asumes un perfil nacionalista, estás minando el destino de tus propias poblaciones. No respondieron de la mejor manera, no siguieron las recomendaciones de la OMS, tomaron decisiones incorrectas y ahora ven las consecuencias’’, valoró.

Para colmo, AMLO se subordina a Trump, irá a visitarlo, será utilizado como Enrique Peña Nieto para ganar votos. Conste.

Al hablar sobre los muertos de Trump, de Bolsonaro y de AMLO, de la posibilidad de rendición de cuentas por negligencia ante la crisis, por los efectos brutales que tendrán sus decisiones en millones de personas, Brundtland reconoció que el camino legal para reclamar justicia ciertamente “es muy complejo’’.

“Pero espero que la opinión pública tome una posición y marque la diferencia en las elecciones, es la manera de demostrar el descontento”, lanzó.

El voto, es la forma de poder cobrarle a estos gobiernos las muertes, el hambre, el desempleo, la pobreza, la desolación.

En tanto que los gobiernos populistas hunden a su gente en sus propias equivocaciones, se ven doblegados por la pandemia y huyen del escrutinio, millones de personas tendrán en sus manos el veredicto para estos líderes mediante el voto.

 Las urnas serán la única solución democrática para castigar la ineptitud, la prepotencia, la desfachatez.  

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