Gabriela Sotomayor

Luego de ver el asesinato de George Floyd en Estados Unidos a manos de policías blancos y la ola de protestas que ha despertado en todo el mundo, me pregunto por qué no hay manifestaciones por los derechos de los afromexicanos cuya gran mayoría son víctimas de una profunda y enquistada discriminación racial en el país.

Se inundaron redes sociales con mensajes solidarios para Floyd, pero no son tan vehementes cuando se trata de injusticias cometidas contra 1.4 millones de afromexicanos en Oaxaca, Guerrero y Veracruz .

El gobierno de la 4T se presentó en Ginebra los días 8 y 9 de agosto de 2019 al examen del Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD en inglés) y la delegación fue liderada por Martha Delgado Subsecretaria de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la cancillería, experta en temas de medio ambiente.

Delgado, presumió avances y culpó a gobiernos “paternalistas’’ anteriores por la discriminación contra afromexicanos, pero prometió que con la 4T esta situación iba a cambiar.

Entre una cascada de cuestionamientos y críticas, los 18 expertos de la ONU preguntaron por “el impacto de la políticas de austeridad en los indígenas y afromexicanos y ¿cómo satisfacen los derechos de los afromexicanos ?’’

El CERD lamentó que a diario en México el racismo “se vive y se aprende’’.

Y con respecto a megaproyectos como Tren Maya, corredor transísmico, refinerías e hidroeléctricas, quisieron saber si los afromexicanos y pueblos indígenas fueron consultados “de manera previa, libre e informada como señala el Convenio 169 de la OIT’’.

“¿Cómo se garantiza esta consulta ? ¿Es consulta una consulta a mano alzada ? ¿Qué tiene de Maya el tren Maya ? ¿Con qué se tomará el pulso a los progresos en los programas en favor de estas minorías ?’’, bombardeó el CERD

Las respuestas de la 4T fueron evasivas.

En sus conclusiones el CERD remarcó que “ la discriminación racial estructural e histórica en contra de pueblos indígenas y la población afromexicana continúa profundamente arraigada y constituye un obstáculo para la construcción de una sociedad multicultural basada en la igualdad y en la equidad».

Urge al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador “elaborar una política nacional integral de lucha contra la discriminación racial que incluya la adopción de un plan nacional contra el racismo asegurando que tanto el proceso de elaboración como el de implementación se lleven a cabo con la participación de los pueblos indígenas, la población afromexicana y otras minorías’’.

Pide asignar “recursos financieros y establecer mecanismos de coordinación entre las instancias locales, estatales y federales a fin de asegurar la implementación efectiva de dicha política”.

El CERD deploró la falta de informes “sobre las medidas concretas que el Estado está adoptando para asegurar el ejercicio y goce efectivo de sus derechos’’.

Acusó que “las comunidades afromexicanas continúan siendo objeto de discriminación, de un alto grado de marginación y exclusión social’’.

Exhortó a AMLO adoptar “las medidas necesarias para garantizar el goce de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población afromexicana’’.

Además, llama a “combatir las formas múltiples de discriminación que enfrentan las mujeres indígenas y afromexicanas y asegurar su acceso al empleo, educación, salud, así como a su plena participación en asuntos públicos’’.

Parece que nadie escucha las recomendaciones de la ONU.

México se hunde en el clasismo, el racismo, la discriminación. AMLO se olvida de los afromexicanos, son invisibles. No existen.

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