Nadia fue amenazada en Veracruz

24 de Mayo de 2026

Nadia fue amenazada en Veracruz

Fue una de las cuatro mujeres asesinadas junto al fotorreportero Rubén Espinosa

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MARÍA IDALIA GÓMEZ | @gosimai

Nadia tenía casi 31 años, de Chiapas viajó hace 10 años a Xalapa para estudiar Antropología Social en la Universidad Veracruzana.

Sonriente y activa, desde el principio se involucró en los problemas sociales de cafetaleros, indígenas o estudiantes, cabotaba en periódicos murales, conferencias de prensa y manifestaciones para crear conciencia. Hace unos años la identificaron del grupo de #132, pero en realidad su activismo, cuenta una de sus amigas, era más profundo y comprometido, no tan efímero como las movilizaciones de 2012.

Nunca tuvo un trabajo estable, más bien de freelancer como gestora cultural. La identificaban mucho en la organización de las presentaciones para sus hermanos, que integran un grupo de danza.

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En Veracruz se conocieron Nadia y Rubén, a quien la comunidad identificaba como de los pocos reporteros gráficos que a través de sus imágenes contaba la realidad de las protestas. Y por eso ambos coincidieron y compartieron la cotidianidad. “Rubén siempre estuvo muy claro en su posición -recuerda una amiga-. Decía la verdad. Estaba en movilizaciones, desalojos, protestas, y contaba esa parte de la realidad que allá no todos cuentan”. Nadia también recibió amenazas, incluso se metieron a su casa supuestamente a robar, pero para ella era un mensaje más de intimidación. Dudó mucho en dejar todo, lo pensó algunos meses hasta que le fue imposible sentirse segura y poco empacó y mucho dejó atrás, amigos, causas, trabajo, familia y bienes, todo que era mucho, sólo 10 años de vida. Primero Nadia se fue a Chiapas con su familia y luego al DF, llegó antes de Rubén, hace menos de un año y con el poco dinero que tenía, siempre tuvo que compartir los gastos y allá en Narvarte lo hizo con dos o tres chicas más. Nadia que venía de Tijuana que también fue violentada y asesinada, una joven que encontró los cuerpos. Esa joven, que su nombre no será revelado por seguridad, salió el viernes a trabajar temprano. Había estado en la reunión de amigos del día ante otro y se había ido a dormir un rato. Al salir vio a varios dormidos y sólo se fue. Detrás de ella salió del departamento otro de los amigos de Rubén, para ir a su casa. Rubén se comunicó por mensaje con sus compañeros a las 2 de la tarde del viernes, para avisarles que salía del departamento rumbo a su casa. Ese fue el ultimo mensaje, y debió ser desde el lugar, porque como siempre, no tenía internet y solo pudo hacerlo por el wifi. La chica regresó en la noche, después de las ocho y al abrir encontró todo revuelto y de inmediato los cuerpos, torturados, algunos desnudos y con las manos atadas a la espalda, boca abajo, con un tiro en la nuca. Señales de pelea, de sometimiento, de desesperación, fueron los primeros rastros que vio. Y gritó, pidió auxilio y corrió. Ya sólo quedó dolor y sangre, rabia y frustración. Silencio, solo silencio. Una media hora después la policía llegó y tomo control del lugar. Había en el departamento otras dos mujeres más, una de ellas procedente de Michoacán y otra al parecer de Colombia, y que su cuerpo nadie identifica.