›La IP intenta hacer ajustes al presupuesto, pero el hecho es que el endeudamiento del país está en niveles muy elevados y es imposible mover algo.
Este año, pese a toda la tinta y el tiempo que se van a tomar en el Congreso de la Unión, se va a aprobar al 100% el presupuesto prácticamente como fue enviado; sin embargo, su calidad está puesta a prueba no por los legisladores, sino por los especialistas. Por ejemplo, a los muchachos de Standard & Poor’s que no vieron la burbuja de vivienda en 2006 y 2007, no les gustó el Paquete Económico 2017 y, por ello, es que mantendrán su perspectiva negativa sobre México, lo que dicen es que es más de lo mismo, sin sorpresas, pues. La IP, por su parte, intenta llevar a cabo un cabildeo para hacerle ajustes, pero el hecho es que el endeudamiento del país está en niveles muy elevados y es imposible mover algo, en eso tienen razón los de S&P. Los elementos a los que se enfrentan son deuda, crecimiento económico bajo, inversión pública baja, un volátil precio del petróleo y una caída importante en la capacidad de producción, así como el inicio del periodo electoral con todo y presiones políticas. No hay que olvidar que el recorte presupuestal es de 239 mil 700 millones de pesos, eso dijo el finiquitado exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray; y para la IP no es suficiente. Le pegan a infraestructura, programas sociales, Pemex y CFE; a pesar de eso el pago del costo financiero de la deuda aumentara 90 mil 500 millones de pesos para 2017 y para fines de este año será de en 50.5%y, para el cierre de 2017, será de entre 52.5 y 53% por ciento. La apuesta grande es al superávit primario, la IP dice que debe ser del 1% y el gobierno dice que a ver si llegan al 0.4%. La crisis se ahonda porque además habrá casi 100 mil barriles diarios menos, de hecho caerán un 15.7% los ingresos petroleros, la devaluación del peso frente al dólar continúa y será débil todo 2017; más aún, la reducción en el gasto programable es igual a los ingresos extraordinarios obtenidos en 2016 por el remanente de operación de Banxico. El presupuesto plantea reducir la inversión en obra pública en un 27% en términos reales con relación al presupuesto aprobado para el 2016, y eso le pega al sector de la construcción que se supone detona desarrollo, crecimiento y empleo. Van a ver qué resuelven con los esquemas de Asociaciones Público Privadas (APP) o las Fibras, pero en una de esas ni así. Ojo, sólo en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), se tiene previsto ejercer 77 mil 723.3 millones de pesos, 28.5% menos que el 2016, pero en términos reales se está solicitando 29.6% menos para inversión física. En Pemex se van a bajar otros 100 mil millones de pesos y la urgencia que se tiene es que este recorte no se haga en producción y exploración, ahí es donde se van a poner creativos y, si bien no van a rematar los activos de la empresa, porque podrían hacerlo, van a empezar a buscar alianzas en refinación y petroquímica, lo urgente para ellos es tener flujo. Como sea. Pemex está en su nivel más bajo porque producirá apenas un millón 925 mil barriles diarios de petróleo, 205 mil barriles menos, por eso no tienen de otra alianzas, alianzas, alianzas, pero con un problema: ellos se quedan con las pensiones, no el privado. De hecho, si no hacen las alianzas, los contratistas caminarán sobre la tabla al mar. Grupo R se conforma con tener para pagar sus bonos; Oro Negro con un concurso mercantil acotado y las preferidas como Evya, Arendal y Perforadora Latina, pues están agarradas a un clavo ardiente, sobrevivir los siguientes ocho meses es la clave.