Compartir

Jonathan Nácar

El objetivo era claro: despejar cualquier indicio de desánimo, molestia e incluso de posible insubordinación al interior de las unidades militares, como se venía ventilando en los últimos meses por diversos mandos castrenses.

Anteponiendo la lealtad institucional, el general secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval González, dejó en claro que en las Fuerzas Armadas no hay un anhelo mayor para soldados, marinos y guardias nacionales que no sea el cumplir su mandato constitucional, “sin desánimo ni protagonismos”, de servir a la patria a cabalidad.

Transcurrieron 33 días, desde que se confirmó la detención en Estados Unidos del general Salvador Cienfuegos Zepeda, extitular de la Sedena, hasta su inédita liberación. Un lapso que para los integrantes del Ejército, particularmente el generalato, significó una larga incertidumbre en la que el ánimo de asombro y expectativa de la élite militar pasó al de la incredulidad y la molestia. “Los generales del Ejército se sintieron atacados” por la detención del exsecretario, dijo a ejecentral el abogado especializado en derecho militar, César Gutiérrez Priego.

El acuerdo entre México y Estados Unidos para retirar los cargos al general Cienfuegos implicó el compromiso del gobierno mexicano con el fiscal general estadounidense, William Barr, para arrestar a uno de los principales líderes del narcotráfico.

De acuerdo con la agencia de noticias Reuters, dicho acuerdo fue confirmado por “una importante fuente mexicana”. Sin ofrecer mayores indicios sobre la identidad del importante capo que se pretende detener por cuestiones de seguridad, la publicación señala que se trata de uno de los principales traficantes de fentanilo, droga sintética que ha causado una crisis de salud en Estados Unidos por muertes por sobredosis.

Este viernes, como único orador en el evento conmemorativo del 110 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, y sin hacer referencia al general Cienfuegos o los diversos pronunciamientos de militares tanto en activo como en retiro, que en los últimos meses evidenciaron su inconformidad y hartazgo con la actual administración, el titular de la Defensa Nacional reiteró que “las coyunturas o momentos difíciles, lejos de desanimarnos, nos impulsan a imprimir mayor ímpetu en el desempeño de nuestras funciones, porque sólo así seguiremos dejando claro que nuestra prioridad es México”.

Tal y como especialistas refirieron a este diario, en el discurso de 2 mil 308 palabras que desde el Monumento a la Revolución pronunció hoy el general secretario se abocó en anteponer el valor institucional que conlleva el servir desde las instituciones armadas, el cual, aseveró, no permite ningún tipo de desviaciones. De ahí que la confianza generalizada por parte de las altas esferas castrenses sostenía que el general Salvador Cienfuegos no era culpable de las acusaciones de las autoridades estadounidenses.

Compartir