La Ciudad de México que Clara Brugada Molina plantea para los próximos años tiene una palabra como eje: utopía. No como una idea lejana o imposible, sino como la capacidad de imaginar una ciudad distinta y convertir esa visión en políticas públicas, espacios, servicios y derechos para quienes la habitan.
En su mensaje por los dos años de gobierno, la jefa de Gobierno colocó esa idea en el centro de un proyecto de ciudad que busca poner los cuidados, los derechos y el territorio como prioridades. La propuesta parte de una definición política: gobernar significa cumplir con el mandato recibido y construir una ciudad para todas, todos y todes.
Desde esa perspectiva, la llamada Ciudad de los Cuidados ocupa un lugar central. Brugada planteó que las tareas de cuidado, históricamente realizadas de manera poco reconocida y con una fuerte carga sobre las mujeres, deben convertirse en una responsabilidad pública. Por ello destacó la aprobación de la reforma constitucional y de la Ley del Sistema de Cuidados, así como la creación de infraestructura destinada a atender a niñas y niños y apoyar a quienes cuidan.
El proyecto contempla 64 centros de cuidado infantil para atender a alrededor de 20 mil niñas y niños, además de 32 Casas de las 3R, espacios vinculados con reducir, redistribuir y reconocer las labores de cuidado. La intención, explicó, es avanzar hacia una ciudad en la que cuidar deje de ser una responsabilidad individual y se convierta en una tarea compartida.
La misma lógica aparece en otros ámbitos. La vivienda es presentada como un derecho y como una condición para permanecer en la ciudad. En dos años, el gobierno reporta 6 mil viviendas sociales entregadas y otras 7 mil en construcción, además de programas de mejoramiento para miles de familias. También anunció una propuesta de Ley de Rentas Justas, Razonables y Asequibles y la creación de una defensoría de las relaciones entre arrendadores y arrendatarios.
El territorio es otro de los ejes de esta visión. Brugada reivindicó una forma de gobierno que, según sus propias palabras, es “de territorio, no de escritorio”. Las Utopías son quizá la expresión más visible de esa apuesta: espacios que combinan deporte, cultura, educación, atención social, recreación y servicios en zonas donde durante años se acumularon desigualdades.
El gobierno plantea llegar a 100 Utopías y señala que más de dos millones de personas ya han utilizado estos espacios. La apuesta va más allá de construir infraestructura: se busca generar lugares de encuentro comunitario y acercar derechos y servicios a las zonas periféricas.
Esta visión también supone reconocer que las desigualdades de la ciudad no se viven de la misma manera en todos los territorios. El acceso a una escuela, un centro de salud, un espacio deportivo, una vivienda adecuada o un servicio de transporte puede marcar diferencias importantes en la vida cotidiana. Por ello, llevar infraestructura y servicios a las zonas con mayores necesidades representa una forma de reducir esas brechas y de hacer efectivo el derecho a la ciudad.
La movilidad también aparece vinculada con esta concepción de ciudad. La ampliación del transporte eléctrico, los nuevos trenes del Tren Ligero, la renovación de la Línea 1 del Metro, la expansión del Cablebús y el crecimiento de Ecobici forman parte de una política que pretende reducir tiempos de traslado y ampliar las posibilidades de conexión entre territorios.
En seguridad, el discurso de Brugada incorpora otra dimensión: la atención de las causas sociales. Los Territorios de Paz, que involucran a distintas secretarías de gobierno, buscan intervenir en comunidades mediante acciones de educación, cultura, deporte, salud y recuperación del espacio público.
Así, la utopía que plantea Brugada tiene una traducción concreta: una ciudad que cuide, que reconozca derechos, que acerque servicios y que atienda las desigualdades desde el territorio. El desafío para los próximos años será convertir esa visión en una experiencia cotidiana para quienes viven en la capital.
Más que una palabra utilizada como consigna, la utopía funciona en el discurso de la jefa de Gobierno como una manera de definir hacia dónde quiere llevar a la Ciudad de México: una capital en la que el bienestar, los cuidados y el derecho a la ciudad tengan un lugar central.
*Diputado local por el Distrito 15 de Iztacalco
X: @PabloTrejoizt