Deporte; El negocio de la “experiencia”

13 de Octubre de 2026

Deporte; El negocio de la “experiencia”

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Fernando Vargas Nolasco

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EjeCentral

En la industria del deporte moderno, la competencia ya no se limita a lo que sucede en el terreno de juego. Hoy, el verdadero motor económico es la experiencia del aficionado. El consumidor actual no busca únicamente consultar un marcador; exige pertenencia y una vivencia inmersiva en cada punto de contacto.

México vive un cambio estructural en el consumo deportivo. Si bien el futbol mantiene un arraigo masivo (liderado en el entorno digital por el Club América, con más de 25 millones de seguidores en redes sociales, y Chivas, superando los 18 millones), el mercado ha demostrado que el aficionado busca algo más que ver correr un balón.

El auge de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) es un claro ejemplo de este modelo. De acuerdo con datos de la propia liga, las audiencias totales pasaron de 5.6 millones de espectadores en 2019 a más de 59 millones en 2024, impulsadas por una estrategia multicanal y transmisiones digitales. En asistencia presencial, franquicias como los Diablos Rojos del México promedian más de 11,600 aficionados por partido en el Estadio Alfredo Harp Helú, convirtiendo cada encuentro en una experiencia gastronómica, musical y de entretenimiento.

Por su parte, la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP) refleja el mismo dinamismo hacia lo digital: el 76% de su audiencia consumió la liga a través de plataformas digitales, alcanzando un potencial superior a los 20 millones de espectadores en sus etapas definitorias.

Conceptos como los túneles VIP con vista panorámica para ver el ingreso de los jugadores, dinámicas en pausas comerciales y activaciones interactivas han transformado la asistencia al estadio en un evento memorable. Este enfoque se traduce en mayor consumo in-situ, venta de merchandising exclusivo y la atracción de marcas patrocinadoras que buscan conectar con audiencias jóvenes.

Con el nacimiento de nuevas iniciativas profesionales, como la Liga de Voleibol, la lección para inversionistas y directivos es clara: el futuro pertenece a quien coloque al aficionado en el centro. Cada interacción en redes sociales o en taquilla debe estar diseñada para entregar valor, identidad y emoción.

El aficionado ya no es un espectador pasivo. En el negocio del deporte actual, la profesionalización de la experiencia en vivo y digital es la única garantía de rentabilidad a largo plazo.