El otro mundo

12 de Octubre de 2026

El otro mundo

Carlos Celis Estrada_WEB.jpg

En el otro mundo no hay tarjetas de crédito, ni telefonía celular. Obviamente, no hay internet. Repito: no hay internet. En el otro mundo, quizá tendríamos que trabajar más de lo que trabajamos ahora, pero seríamos dueños del producto de nuestro trabajo. Sembraríamos nuestra propia tierra y cosecharíamos nuestros propios alimentos.

En el otro mundo no hay azúcar refinada, ni carbohidratos en exceso. Olvídense de la pizza, del chocolate, del Venti Caramel Macchiato. En el otro mundo, por nuestro propio bien y como resultado de lo que ya aprendimos en este, llevaríamos una alimentación balanceada y haríamos ejercicio por salud, no por vanidad. Porque en el otro mundo no existen los suplementos proteicos, ni los esteroides anabólicos. Ni Ozempic, ni bótox.

Pronto, los mexicanos nos enfrentaremos a eventos que podrían ponernos a prueba: la interrupción de nuestro servicio de telefonía, la desaparición del efectivo y la imposición de la Inteligencia Artificial. La manera en que elijamos afrontar tales acontecimientos nos regalará un vistazo del futuro que nos espera como país y como civilización en general.

Entre el 15 de agosto y el 31 de diciembre, se completará el registro obligatorio de celulares en México, una polémica medida que está siendo aplicada en más de 150 países y donde potencias como Estados Unidos y Reino Unido son la excepción, pues allá la sociedad ha logrado imponerse para que se respete su derecho a la privacidad, y donde existen leyes que los protegen contra la vigilancia del Estado.

Hace poco, la cadena de tiendas 3B realizó un interesante experimento. Puso en marcha una prueba piloto para dejar de aceptar tarjetas de crédito en varias sucursales. La respuesta fue inmediata y feroz. Largas filas de clientes indignados con esta medida, que pretende impulsar el uso de CoDi para mantener los precios bajos. Es decir, que hay gente que prefiere pagar más con tal de seguir cargando sus deudas a crédito. En el mundo, empresas como Walmart y McDonald’s han sido señaladas por adoptar un sistema de “precios de vigilancia”, que aumenta el costo de tus compras usando tus datos personales proporcionados por la IA.

Recientemente, la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados aprobó el dictamen que expide la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, con la que gradualmente se reducirá el uso de efectivo en México. Una medida riesgosa, pues el efectivo es lo que mantiene a flote a millones de trabajadores y negocios que sobreviven en la informalidad. ¿Han notado cómo, a donde vayan, casi nunca hay cambio? ¿O qué opinan de la súbita proliferación de billetes falsos?

Por otro lado, la sobrecarga de información en el tema de la IA es una estrategia para acelerar su adopción. No importa que se hable bien o mal de ella, lo importante es que se hable. Tampoco importa si es verdad o mentira que el mundo se pueda acabar en 10 años. Expertos en la materia ya están comparando este pánico social con el del Y2K, cuando hubo temor por un apagón informático pero enseguida se consolidó la nueva era digital.

El otro mundo, donde los males de este ya no existen, donde no hay políticos corruptos nidelincuencia organizada, es un lugar que muchos anhelamos pero que ninguno de nosotros conoce. No lo conocemos, pero alguna vez existió. Es el regreso al origen, mucho antes de la revolución industrial, cuando no teníamos que rendir cuentas a jefes explotadores porque el beneficio de nuestro trabajo regresaba a nuestras propias comunidades. Un lugar con el que muchos soñamos, pero por el que pocos estaríamos dispuestos a trabajar.