El peor presidente

12 de Octubre de 2026

El peor presidente

raymundo riva palacio AYUDA DE MEMORIA

Raymundo Riva Palacio

1ER. TIEMPO: La grandeza del loco. Los libros han sido su mensaje. Cuando anunció que cancelaría la construcción del aeropuerto de Texcoco, con más de una tercera parte concluida, Andrés Manuel López Obrador, todavía presidente electo, lo dijo en un video en cuyo costado, sobre una mesa, estaba el libro del expresidente español Felipe González, intitulado “¿Quién manda aquí?: La crisis global de la democracia representativa”. Obvio. El mensaje era que él mandaba antes de mandar. Para apoyar su capricho, que escondió incluso de sus colaboradores más cercanos, dijo que la decisión era del pueblo que había votado, en un proceso absurdo que no tenía vinculación legal y en la que participaron un millón 200 mil personas, el 1.2% del padrón electoral de la época, y la mayoría en el centro del país, donde se encontraba el voto duro de López Obrador. Su decisión provocó el equivalente a una pérdida del 6% del PIB y la desconfianza de los inversionistas, que hasta la fecha se arrastra. Esa decisión marcó lo que sería su sexenio: un periodo de ocurrencias con proyectos anunciados en las mañaneras sin haberlos estudiado o conversado con sus colaboradores, ni haber planeado la obra y sus beneficios. Salieron locuras, como una megafarmacia para concentrar todas las medicinas que hubiera en el mundo para que no volviera a existir desabasto, y compró un almacén a Liverpool en el estado de México que hoy sigue vacío, costando dinero a los contribuyentes que siguen manteniendo ese homenaje a la estupidez. Se inventó que el avión presidencial que desde su campaña dijo que vendería, sería comprado mediante una rifa porque nadie pagaba lo que pretendía, y presionó a empresarios para que le compraran boletos en una cena, donde no recaudó lo que quería, y entonces hizo que la Lotería Nacional lo rifara y hubo gente que compró boletos de esa farsa. Terminó rematándolo al dictador de Tayikistán. Cancelar Texcoco y construir un nuevo aeropuerto en la Base Militar en Santa Lucía, llamado “Felipe Ángeles”, costó poco más de 252 mil millones de pesos, 48 mil millones menos que los que faltaban para completar el gasto en Texcoco, pero con diferencias importantes: el aeropuerto de Texcoco se iba a financiar con el impuesto para los viajeros; el de Santa Lucía, con dinero del presupuesto. Texcoco iba a ser un hub, que llegaría a tener 100 millones de pasajeros; Santa Lucía, hasta ahora, para las metas, es un fracaso y difícilmente remplazará al viejo aeropuerto internacional “Benito Juárez”. Esta fue, entre muchas malas decisiones, la peor de su sexenio, al que condenó dos semanas antes de iniciar.

2DO. TIEMPO: El sexenio de elefantes blancos. Sus ideas brotaban sin cesar. México tendría que ser una potencia en el litio, y canceló las concesiones y creó una empresa, LitioMx, para aprovechar ese codiciado metal estratégico que almacena energía en las baterías, como en los dispositivos celulares, y con el paso del tiempo, la empresa no produjo nada, no existe más que en membrete y el pago de salarios que vienen de nosotros, los contribuyentes, de 65 personas. Entonces se le ocurrió que iba a tener una línea de aviación para regalársela a la Secretaría de la Defensa. Dijo que iría a los destinos donde no cubrieran las aerolíneas comerciales, lo que fue mentira. Tampoco le ha ido bien. Mexicana es un barril sin fondo. Se fueron en ella cuatro mil millones de pesos en inversión y miles de millones más adicionales de subsidios y financiamiento para aviones, que significan una pérdida de casi mil millones de pesos y una ocupación de apenas 47%. Cuesta casi el doble transportar un pasajero que la compra del boleto, y su viabilidad está en duda porque su aeropuerto base, el “Felipe Ángeles”, no va a volar en el corto y mediano plazo porque tiene un problema de conectividad terrestre que lo hace inviable para la mayoría de los viajeros. Pero el presidente Andrés Manuel López Obrador tenía llena la cabeza de proyectos faraónicos, que disfrazaba de un nacionalismo ramplón. Dijo que haría un tren, que bautizó como el Tren Maya, que cruzaría las selvas del sureste del país y sería una gran atracción turística. Para construirlo, tiraron miles de árboles de la selva, rellenaron muchos cenotes con concreto para poner los castillos que lo soportarían y mataron jaguares en Chiapas. El tren, que se apuró su inauguración para que López Obrador cortara el listón, tuvo que caminar con equipo que no era el suyo, con vías que tampoco lo eran, y fue un fracaso desde el principio. Quedó en quimera ser un tren turístico y hasta el discurso oficial ha cambiado: es de carga. Varios gobiernos antes que el suyo desecharon la idea de un tren que cruzara el sureste por inviable, y dijeron que el único tramo viable sería Cancún-Puerto Progreso, que no estaba contemplado en el diseño de López Obrador, pero el gobierno de Claudia Sheinbaum anunció que lo construiría, para mover carga. La refinería de Dos Bocas fue otros de sus megaproyectos, y López Obrador se entercó para que se construyera muy cerca del lugar donde nació. Es otro monumento a la torpeza, falta de planeación y, según personas de la industria, la corrupción. López Obrador dijo que costaría ocho mil millones de dólares, y a finales de 2023 produciría 290 mil barriles diarios de gasolina. En mayo de 2024, el costo superaba los 21 mil millones de dólares y producía 3% de lo prometido. Sigue sin resolver lo que prometió el expresidente, la soberanía energética, y la refinería no ha dejado de tener problemas, inundaciones, incendios y baja producción.

3ER. TIEMPO: El gran legado… criminal. Los megaproyectos no fueron lo único que marcó el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Su manejo de la pandemia de la Covid-19 fue memorable, por lo negligente e ignorante. Su estrategia, desarrollada por Hugo López-Gatell, a quien había corrido el presidente Felipe Calderón porque estaba llevando el país al despeñadero sanitario cuando estalló la pandemia del virus A1N1 en 2009, fue su zar. Su diseño provocó un millón de muertos adicionales a los que causó el virus, convirtiendo a México en uno de los tres países con el mayor número de víctimas. López Obrador, como parte de su estrategia, mantuvo a México abierto, a diferencia de casi todos los países del mundo, pero ni así pudo evitar el impacto negativo en la economía. El crecimiento se desplomó como en todo el mundo, pero la recuperación fue la segunda peor… en el mundo. ¿Cómo lo logró? Ni siquiera se dio cuenta de la incapacidad de su gestión. Se inventó, como tantas cosas, que México tendría rápidamente una vacuna contra el virus, y compró una fórmula en Nueva York que bautizaron como la vacuna Patria, que aún no sale del laboratorio, si es que alguna vez se comenzó a elaborar. Iban a fabricar ventiladores en el Politécnico que en su momento eran de alta necesidad para los más enfermos por el virus, pero nunca salió uno de su fábrica. Nunca aceptó error y siempre culpó al pasado de haber sido causante de todos los males, en especial a Calderón, que lo utilizó como su objetivo predilecto para acusarlo de haber empezado una guerra contra el narcotráfico que bañó a México de sangre. En el resultado final, los muertos por la lucha de los cárteles en el gobierno de López Obrador duplicó los que se habìan registrado en el de Calderón, mientras que fue entregando territorio al crimen organizado, que ningún otro presidente anterior permitió, hasta regalarles aproximadamente el 30% del país y ser tan laxo y tolerante con los cárteles, en especial con el de Sinaloa, que la marca de “narcopresidente” lo acompañará el resto de su vida. Pero si todo esto es grave, el mayor crimen que le dejó al país fue el del contrabando de combustible, el llamado huachicol fiscal, que fue un invento de su gobierno cuando por la mala gestión al inicio del gobierno del director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, provocaron un desabasto nacional. En ese negocio, que le costó a Pemex más de 80 mil millones de pesos entre 2019 y julio del año pasado, no solo entró el crimen organizado, sino, como se ha denunciado en la prensa, sus hijos Andrés y Gonzalo, los amigos de sus hijos, además varios miembros del gabinete, actual y pasado, militares. legisladores, gobernadores y empresarios que están bajo investigación en Estados Unidos. El huachicol fiscal quedará como el principal sello del gobierno de López Obrador, que en números y acciones, es el peor presidente de la era moderna mexicana.

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