En la boca del lobo

12 de Octubre de 2026

En la boca del lobo

Dolia Estévez

En la dos semanas desde la reunión del ruso Serguéi Lavrov con su par mexicano Roberto Velasco, Moscú escalaron despiadadamente los ataques terroristas contra Ucrania, centrándose en Kiev, decidido a borrarla del mapa exterminando a sus tres millones de habitantes y sepultando a sus niños; lanzó un número descomunal de drones de ataque, bombas aéreas guiadas y misiles; voló puentes, escuelas, guarderías, hospitales, infraestructura; asesinó a cientos de civiles; y amenazó con matar a diplomáticos que no abandonen la capital ucraniana y atacar a países europeos.

Aún así, Lavrov y Velasco dijeron estar “comprometidos con los principios y las normas del Derecho Internacional”, según comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso. Cínica burla. “¿Cómo es que va a respetar el derecho internacional un país que invade a otro en violación de la Carta de la ONU?”, preguntó la Embajadora eminente Martha Bárcena, llamando “inusual” que la cancillería no haya sacado su propio comunicado.

El día del cara a cara, Lavrov esperaba a Velasco en la puerta del salón de conferencias CB-0228 en la sede de la ONU en Nueva York a la hora convenida. Tras un apretón de manos, el ruso indicó al mexicano en qué lado de la mesa sentarse en su papel de anfitrión. Sobre sus cabezas el escudo de armas de la Federación Rusa. “¿Días ocupados?”, preguntó Lavrov para romper el hielo. “Sí, realmente ocupados. Imagino que lo mismo para Usted”, secundó Velasco acomodándose en la silla que le venía grande. “Absolutamente, pero después de esta reunión, voy a la plenaria y de regreso a casa”, comentó el emisario de Putin.

El video de 32 segundos captado por el canal estatal ruso Sputnik, único medio presente, es lo poco que se conoce del tete-a-tete celebrado el 26 de septiembre en el marco de la Asamblea General de la ONU. Velasco llegó con Efraín Guadarrama, Enrique Ochoa y Héctor Vasconcelos, apparatchiks sin ninguna visión estratégica; Lavrov estuvo custodiado por Vasily Nebenzya, el gobbeliano representante ruso en la ONU.

La Secretaría de Relaciones Exteriores no informó en su portal o redes sociales quién convocó, para qué y cuánto duró, avalando de facto la versión rusa. Omar Wong Camarillo, director de Comunicación Social de la SRE, negó el secretismo. “La Cancillería informó por distintos canales”, me dijo sin identificar esos presuntos “canales”. Sobre los temas abordados, respondió con el cliché: “México reiteró su compromiso con una solución política negociada, con pleno apego a la Carta de las Naciones Unidas y al Derecho Internacional”.

Velasco no debió haberse reunido con Lavrov, opinó la internacionalista Susana Chacón, “a menos que México hubiera sido parte de la petición de cese al fuego en Ucrania que hicieron 51 países a Rusia”. En el marco de la AG/ONU, 51 países y la Unión Europea emitieron una declaración conjunta exigiendo a Rusia un alto al fuego total, inmediato e incondicional, a la que México no se sumó.

En Lugar, Velasco se apersonó ante Lavrov tres días después. “México está jugando a favor de Rusia, un gobierno genocida al que le da la mano. Esa imagen de Velasco y Lavrov le sirve al Kremlin para presentarse ante el mundo como un interlocutor respetable”, señaló Chacón. “México expresa su postura con voz propia…”, me dijo Wong cuando pregunté por qué México rechazó la petición de cese al fuego a los rusos.

El partido SOMOS es el único partido mexicano que criticó el encuentro Lavrov-Velasco, acusando al gobierno de Claudia Sheinbaum de dar la espalda a Ucrania, tomando partido con el invasor. “Un país que exige respeto a su soberanía no puede regatear ese mismo respeto a otra nación agredida. Cuando el Derecho Internacional se defiende según convenga, deja de ser un principio y se vuelve un discurso”, sostuvo la organización en un comunicado, enfatizando que la diplomacia mexicana no puede estar al servicio de la propaganda de un régimen sancionado por la comunidad democrática internacional.

El caso de Velasco evoca el fallido viaje del Alto Representante de la Unión para asuntos exteriores Josep Borrell a Moscú en 2021 para “hablar con los rusos”. Lavrov aprovechó para humillarlo públicamente y exponer las debilidades diplomáticas de los europeos frente a Rusia.

Cinco años después, el viejo lobo de mar hace lo mismo con Velasco, explotando sus vulnerabilidades, inexperiencia y afán de aparecer para proyectar la percepción de que Rusia es un interlocutor válido que tiene de su lado incluso a los países que se dicen “neutrales”.

Velasco defiende su encerrona con Lavrov argumentando que su política es dialogar con todos, sin tener en cuenta que al otro lado de la mesa no tenía a personas, sino a personeros siniestros de un psicópata que diariamente comete crímenes de lesa humanidad y juega con desencadenar la tercera guerra mundial.

@DoliaEstevez