La transformación de un país también puede medirse por aquello que deja de ser un privilegio y comienza a reconocerse como un derecho. Ese fue uno de los ejes del mensaje que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ofreció el domingo en el Zócalo de la Ciudad de México, al cerrar su gira nacional de rendición de cuentas.
A casi dos años del inicio de su administración, la presidenta presentó las reformas constitucionales como parte de un proceso para fortalecer derechos sociales y principios vinculados con la justicia, la igualdad, la democracia y la soberanía.
Entre los cambios que destacó se encuentran el reconocimiento constitucional de la educación y las becas como parte de la educación pública, la salud y la vivienda como derechos, así como la Pensión Universal para Adultos Mayores y la pensión para personas con discapacidad.
También señaló la aprobación de la jornada laboral de 40 horas y la obligación de mantener incrementos al salario mínimo por encima de la inflación.
Más allá de las cifras, hay un elemento que merece atención: la idea de que los recursos públicos deben tener como destino el bienestar de la mayoría.
Esta concepción tiene una raíz histórica. Durante su discurso, Sheinbaum Pardo retomó los planteamientos de José María Morelos y su llamado a “moderar la opulencia y la indigencia”, vinculándolos con la visión actual de justicia social.
En ese mismo sentido, la presidenta destacó que durante estos dos años se han incorporado a la Constitución derechos que durante décadas fueron objeto de distintas luchas sociales. La educación, la salud y la vivienda fueron presentadas como derechos que deben estar al alcance de la población y no como bienes reservados para quienes pueden pagarlos.
El mensaje también puso énfasis en la igualdad. Sheinbaum recordó que los pueblos indígenas y afromexicanos son ahora reconocidos constitucionalmente como sujetos de derecho público y que la Constitución incorpora el principio de igualdad sustantiva de las mujeres. Son cambios que modifican el marco jurídico desde el cual deben diseñarse las políticas públicas y atenderse las desigualdades.
La dimensión laboral también formó parte de este balance. La presidenta señaló la aprobación de la jornada laboral de 40 horas y la obligación de que el salario mínimo mantenga incrementos por encima de la inflación. Estos cambios forman parte de una discusión más amplia sobre el valor del trabajo y las condiciones necesarias para que el crecimiento económico tenga un impacto directo en el bienestar de las familias.
En materia democrática, Claudia Sheinbaum destacó la prohibición de la reelección para los cargos de elección popular a partir de 2030 y las nuevas disposiciones contra el nepotismo, medidas que, planteó, buscan fortalecer la representación popular y la participación de la ciudadanía en la vida pública.
Otro de los puntos centrales fue la soberanía nacional. Sheinbaum señaló que las nuevas disposiciones constitucionales fortalecen la independencia del país y rechazan cualquier intento de injerencia extranjera.
Estos cambios forman parte de un proceso legislativo que coloca nuevamente en el centro la discusión sobre cuál debe ser la función del Estado frente a las necesidades de la población.
Como diputado, considero que esa discusión debe mantenerse abierta y acompañarse de resultados concretos. Una reforma constitucional adquiere verdadero sentido cuando puede traducirse en mejores condiciones para las personas y cuando las instituciones cuentan con los instrumentos necesarios para hacer efectivos los derechos reconocidos.
Por eso resulta relevante la frase con la que la presidenta resumió una parte de su mensaje: “Por el bien de todos, primero los pobres”.
La justicia social no puede quedarse en una declaración. Requiere leyes, presupuesto, instituciones y políticas públicas capaces de convertir los derechos en realidades cotidianas.
El reto hacia adelante será precisamente ese: que las transformaciones plasmadas en la Constitución encuentren expresión en las escuelas, hospitales, viviendas, centros de trabajo, comunidades y espacios públicos de todo el país.
La historia de México demuestra que los grandes cambios nacen de demandas sociales profundas. El desafío de nuestro tiempo consiste en convertir esas demandas en derechos efectivos y en construir instituciones capaces de garantizarlos.
* Diputado local por el Distrito 15 de Iztacalco
X: @PabloTrejoizt