La comparecencia de la SSC ante el Congreso capitalino dejó cifras que vale la pena leer con calma: menos delitos de alto impacto, un Mundial sin sobresaltos, una política de género con resultados y una policía que se siente respaldada.
En México nos hemos acostumbrado a que hablar de seguridad sea hablar de derrota. Las comparecencias suelen ser un trámite: el funcionario llega, lee cifras, los diputados reprochan y todos se van a casa sin que nada cambie en la percepción pública. La que rindió esta semana el secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez Camacho, ante el Congreso de la Ciudad de México merece otra lectura, porque los datos que presentó no cuentan una historia de contención, sino una tendencia, resultado de estrategia.
Empecemos por lo que más importa. De 2024 a la fecha, los delitos de alto impacto en la capital bajaron cerca de 19%. El homicidio doloso cayó 18% y, en agosto y septiembre de este año, registró niveles que la ciudad no veía en dos décadas. El robo de vehículo con violencia se redujo 55%; el robo a pasajero en microbús, a la mitad; el robo a negocio con violencia, 13%. Y hay un dato que, para quienes seguimos estos temas, pesa más que cualquier porcentaje: la baja se observa en las dieciséis alcaldías. No es un éxito de escaparate en las colonias céntricas mientras la periferia se queda atrás; es una tendencia territorial completa.
Detrás de esa curva hay trabajo de inteligencia que rara vez llega a los titulares: 12 mil 502 detenidos por delitos de alto impacto, 87 objetivos prioritarios capturados, 47 células desarticuladas y más de 3 mil armas de fuego fuera de las calles. Y algo que suele olvidarse: más casos llegan ante un juez. Las judicializaciones por homicidio subieron 18% y las de robo a casa habitación, 51%. Bajar la incidencia sin combatir la impunidad es maquillaje; aquí ambas cosas avanzan juntas.
Si alguien dudaba de las capacidades de la policía capitalina, la Copa del Mundo fue el examen más exigente imaginable. La ciudad recibió el partido inaugural y cinco encuentros en total, sostuvo durante 36 días el Fan Festival del Zócalo, organizó 18 festivales futboleros en las alcaldías y sumó 12.6 millones de asistentes en 39 días. Más de 17 mil policías desplegados, en coordinación con la Defensa, la Marina, la Guardia Nacional y la SSPC. El saldo: un Mundial seguro, de convivencia pacífica y con movilidad eficiente, lejos del caos que tantos anticiparon.
Esa es la naturaleza ingrata del trabajo preventivo: cuando sale bien, no se nota. Por eso vale la pena decirlo con todas sus letras. La Ciudad de México recibió al mundo sin descuidar a quienes la habitan, y eso no fue suerte: fue planeación.
El tercer eje me parece central porque, durante años, fue el terreno de las promesas huecas. Hoy hay cifras que sostienen el discurso. En lo que va de la administración se han abierto 92 carpetas por feminicidio y en 87 de ellas hay personas detenidas: 101 en total. En coordinación con la Fiscalía, el esclarecimiento supera el 95%. Entre enero y septiembre de 2026, el feminicidio bajó 41% respecto al mismo periodo de 2024, y la violación, 11%.
La creación de la Policía Especializada de Género, que en su primer año acompañó a más de 26 mil mujeres, marca una diferencia de fondo: no se trata solo de reaccionar ante el delito, sino de llegar antes, en zonas prioritarias, a mujeres en riesgo. Y hay un detalle que habla de seriedad institucional: la unidad también atiende la violencia de género cometida por los propios policías. Cero tolerancia que empieza en casa.
El cuarto tema es, quizá, el más estructural. Ninguna estrategia funciona con policías mal pagados, mal formados y desmoralizados. Durante siete años consecutivos el salario policial ha aumentado, hasta acumular un incremento de 95.3%. Se incorporaron 11 mil 769 nuevos elementos y 84% del estado de fuerza cuenta con el Certificado Único Policial, frente a una media nacional de 70.2%. A eso se suman 3,500 patrullas nuevas, 40 mil cámaras, la ampliación de 847 a 1,022 cuadrantes con prioridad en la periferia, atención médica y psicológica para más de 84 mil integrantes de la corporación, centros de cuidado para hijas e hijos de policías y mesas de atención para jubilados.
Dignificar a la policía no es una concesión gremial; es una política de seguridad. Un policía que se sabe respaldado trabaja distinto, y la ciudadanía lo percibe: la confianza en la policía capitalina alcanzó 47.3% en la ENVIPE 2026, su registro más alto, y la percepción de seguridad medida por la ENSU está 30 puntos por encima de 2019.
Sería deshonesto cerrar sin reconocer que el reto persiste. Casi la mitad de la población se siente segura, lo cual también significa que la otra mitad no. La extorsión, aunque bajó 8.6% en el último año, sigue lastimando a comerciantes y familias. Y hay casos que duelen y siguen abiertos. El propio Vázquez Camacho lo admitió: la seguridad no es una meta que se alcanza una sola vez.
Pero el debate público haría bien en dejar de tratar cada avance como propaganda y cada pendiente como fracaso. Lo que muestra esta comparecencia es una estrategia con continuidad desde 2019, que mide, corrige y rinde cuentas. En un país donde la seguridad suele ser el tema de la derrota, la Ciudad de México está construyendo, con datos verificables, una historia distinta. Vale la pena contarla.
Industria y comercio
La Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC), que preside Benjamín del Arco, y dirige Raúl Mendoza, prepara su tercer Foro de Comercio Exterior, donde especialistas de firmas como Deloitte México y EY Global Trade, junto con representantes empresariales, revisarán desde el T-MEC, la sustitución de importaciones, los estímulos fiscales a la inversión, las reglas de origen y los programas IMMEX y PROSEC, orientados a reducir costos. Las cifras del comercio exterior revelan un desafío para este sector, pues si bien exporta 3 millones de toneladas de productos, sus importaciones superan los 4 millones de toneladas lo que generan un déficit comercial de más de 9 mil 659 millones de dólares. El reto es convertir el tamaño de la industria plástica en una mayor capacidad de producción y valor agregado, a fin de contribuir a cerrar brechas y no solo a mantener el flujo de mercancías.
Cuajimalpa abre sus puertas a los libros
Acercar la cultura a las comunidades también es una forma de construir mejores ciudades. Del 22 al 24 de octubre, la explanada de Cuajimalpa será sede de su Primera Feria del Libro, con la participación de al menos 40 editoriales, talleres, conferencias y actividades gratuitas para toda la familia. La iniciativa, impulsada por el alcalde Carlos Orvañanos Rea, en colaboración con la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), busca fomentar la lectura y convertir este encuentro en una tradición anual. El proyecto se suma a los esfuerzos por renovar la Biblioteca Central y el Centro Cultural de Cuajimalpa, fortaleciendo los espacios de convivencia y aprendizaje. En una ciudad donde la oferta cultural suele concentrarse en determinadas zonas, acercar los libros a las comunidades representa una oportunidad para democratizar el acceso a la cultura. Porque fomentar la lectura no solo significa abrir libros, sino también abrir oportunidades y recuperar los espacios públicos para las familias.