Vaciar la soberanía

2 de Octubre de 2026

Vaciar la soberanía

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Columna invitada

Hay palabras que de tanto usarlas, terminan vaciándose. La famosa -soberanía- parece estar entrando en esa zona.

El equipo de comunicación de la presidenta la han convertido en una de las palabras centrales y más repetidas en el discurso de la llamada Cuarta Transformación: la oímos en informes, mañaneras, lemas y argumentos para explicar prácticamente cualquier decisión pública. Incluso en 2025 se impulsó una reforma constitucional presentada explícitamente como un fortalecimiento de la soberanía nacional.

Pero, ¿qué significa realmente? La Constitución no deja demasiado espacio para la ambigüedad: “la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo”. Es decir, no reside en el gobierno, ni en la presidenta, ni en un partido.

Si soberanía se utiliza para justificarlo todo, termina convirtiéndose en una palabra comodín y sin peso específico. Ahora sirve para responder a Estados Unidos, defender una política, explicar una reforma, construir un relato o nombrar “corcholatas”.

Así, cuando una palabra pretende explicarlo todo, termina confundiendo todo. La soberanía no debería ser una consigna, es un principio político y constitucional. Si para defender la soberanía necesitamos repetirla todos los días, se terminará haciendo exactamente lo contrario, vaciarla de significado. Tal y como ya pasó con la palabra -solidaridad-...