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El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, insiste que lo que sucedió en Iguala con los normalistas de Ayotzinapa es un tema del fuero común. En el mundo discrepan de él, y consideran que es una desaparición forzada, tipificada dentro de los delitos universales, que puede llevar a constituir un crimen de lesa humanidad. Si esa es la lógica dentro del gobierno, dicen los que saben, andan muy perdidos. Varios gobiernos y organizaciones internacionales, incluida la ONU, se metieron públicamente en el tema de los normalistas. Pero un actor está actuando de manera discreta pero activa. Se trata del FBI, cuyo personal en México ya tomó contacto con algunas organizaciones sociales de aquella región de Guerrero para tener información directa, de primera mano, sin ser procesada y filtrada por sus enlaces en la Segob y PGR.

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