Jose Luis Camacho

No hubo pandemia que impidiera a los nuevos diputados federales y a los conocidos senadores congregarse en el Palacio Legislativo de San Lázaro para echar a andar la 65 legislatura del Congreso mexicano.

Ataviados con sus atuendos de gala y con su mejor sonrisa, los legisladores federales grabaron sendas cápsulas para sus redes en los sitios más emblemáticos del recinto, augurando los mayores logros y acuerdos.

Uno de los primeros en llegar (y que más tuvo que esperar para cumplir con su encomienda) fue el reluciente secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, quien hizo su aparición por la puerta principal del Palacio Legislativo y de inmediato fue conducido al salón “Protocolo”, en donde tuvo que esperar más de una hora para hacer su entrada triunfal en el salón de sesiones y tardar más de 30 minutos en llegar a la Mesa Directiva, pues la bancada de Morena se acercaba a saludarlo y tomarse la foto.

Un hecho que llamó fuertemente la atención fue que el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, se encontraba en su curul conversando fluidamente con los coordinadores tricolores de diputados, Rubén Moreira, y de senadores, Miguel Ángel Osorio Chong, cuando de pronto el coordinador morenista, Ignacio Mier, se aproximó para decirles que estaba a punto de saludarlos el ocupante del Palacio de Cobián.

El coahuilense dialogó brevemente con el poblano, mientras el líder priista continuaba dialogando con el hidalguense. A un par de curules de distancia, los legisladores priistas se alistaron para dar la bienvenida con el secretario, quien se mostró muy interesado en saludar a Alejandro Moreno e intercambiar algunos minutos de diálogo y camaradería. Acto seguido, el tabasqueño continuó su recorrido.

Minutos antes, el zacatecano Ricardo Monreal arribó a San Lázaro por el estacionamiento del edificio A, siendo de inmediato entrevistado sobre su parecer del mensaje televisivo que había transmitido por la mañana el primer mandatario. “Fue un informe de logros alcanzados”, dijo el senador.

A diferencia de los meses pasados, el 1º de septiembre San Lázaro lució abarrotado en su Plaza Legislativa y en sus vestíbulos, al tiempo que los periodistas subían y bajaban buscando novedades y entrevistar a los nuevos ocupantes del inmueble.

Las y los legisladores federales tuvieron una invitada de honor, sin la cual no existiría el México que hoy somos: el Acta de Independencia firmada el 28 de septiembre de 1821 que, como fiel testigo de la historia, presidió la sesión plenaria y presenció las intervenciones legislativas.

De las nueve intervenciones que retumbaron en el salón de plenos, fueron dos las que más grabadas se quedarán en la memoria legislativa de ese día: la pronunciada por el líder priista Alejandro Moreno y el zacatecano Ricardo Monreal.

El líder priista demostró claridad, contundencia, institucionalidad y visión de futuro al señalar que el PRI será “una firme oposición que luchará políticamente para preservar las libertades, los derechos humanos, la vigencia de la democracia liberal y sus instancias. Nuestro compromiso es restaurar la política para restaurar la República y la gobernabilidad del Estado mexicano”.

Y es que el licenciado en Derecho recordó a los morenistas que el Poder Legislativo es un poder, no un empleado del poder, en clara alusión a los lamentables acontecimientos en los que el presidente de la República ordenó a su partido no mover ni una coma a su proyecto de reforma eléctrica, orden que acataron sin siquiera chistar. De ahí la exigencia y reproche del priista.

Alejandro Moreno reiteró una vez más que las y los legisladores priistas no siguen las órdenes del actual presidente ni de ningún presidente del pasado, y que tienen claro el mandato que les ha dado la ciudadanía mexicana: restablecer los frenos y contrapesos desde el Poder Legislativo y restaurar la República Democrática.

Ni más ni menos.

Por su parte, Ricardo Monreal hizo uso de la tribuna para posicionar al grupo parlamentario mayoritario con motivo del tercer informe presidencial de gobierno, lo cual hizo en un tono con un claro destinatario: el habitante de Palacio Nacional.

Y es que el zacatecano reiteró que las y los legisladores de Morena creen en el proyecto del presidente, que están con él y que están convencidos que los resultados alcanzados hasta el momento son benéficos para el país y concretan la cuarta transformación ofrecida en campaña.

Con una intervención breve, Monreal Ávila destacó que las bases están puestas, por lo que los siguientes años serán de edificación y como nadie lo ha hecho, incluida la jefa de gobierno, Monreal sí defendió al presidente y su proyecto por una sencilla razón: son aliados del mismo propósito.

Se trató de una sesión muy diferente a la vivida al inicio de la 64 legislatura, en la que Morena y aliados ostentaban mayoría calificada en San Lázaro. En esta ocasión fueron pocos los letreros felicitando al presidente y muchos los aplausos de la oposición.

Nuevos aires se respiran en el recinto legislativo.

@jlcamachov

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