Jose Luis Camacho

La sociedad mexicana ha entrado en una fase sin retorno. El número de contagios y los lamentables decesos en hospitales públicos son una realidad que dependerá de cada uno de nosotros determinar el tiempo que serán nuestros compañeros de vida: cuatro, ocho o diez semanas. El Covid-19 es una realidad, deteriora la salud y puede matar. En la medida en que nos cuidemos y cuidemos a los nuestros en los hogares romperemos la cadena de contagio y de fatalidad.

Ante un errático, insuficiente y alarmante actuar de la administración pública federal, cuyos principales titulares se encuentran desaparecidos y con los dedos de la mano se pueden contar a quienes se encuentran dando la cara y tratando de ofrecer respuestas, los gobiernos de las entidades federativas han redoblado su labor y en la gran mayoría de los casos están demostrando capacidad, voluntad y talento para salvar la vida de sus paisanos y salir adelante.

Si bien es cierto lo señalado por el ministro en retiro, José Ramón Cosío Díaz, en el sentido que las acciones estatales son variopintas y en algunos casos pueden contravenir las atribuciones constitucionales otorgadas a las entidades y municipios, lo cual se debe a la cerrazón para que el Consejo General de Salubridad sesione y emita directrices, lo cierto es que la realidad de cada Estado es distinta y requiere acciones diferenciadas.

El caso de Guerrero es digno de destacarse por la contundencia, alcance y responsabilidad de las acciones llevadas a cabo por el gobernador Héctor Astudillo Flores, quien de forma sorpresiva y sin precedentes pidió a las autoridades municipales y estatales cerrar las playas, pedir el auxilio de la Guardia Nacional y Fuerzas Armadas para garantizar la eficacia de la medida y la comprensión de los viajantes, para no acudir a Acapulco, Taxco o Ixtapa-Zihuatanejo en estos días feriados.

A ello se suma la oportuna decisión de comprar, por parte del gobierno estatal, mil toneladas de maíz a fin de garantizar el precio y el abastecimiento del vital grano en la alimentación de miles de familias.

Es fácil de decirlo, pero más de uno ha querido improvisar decisiones en Guerrero, resultando en un gran fracaso, lo cual se debe a la ignorancia de su realidad y de su geografía, pero no es el caso de Héctor Astudillo, quien a lo largo de 40 años de carrera político ha recorrido mil veces el Estado y sabe qué botones apretar y palancas jalar.

Ante la llegada a los primeros 100 guerrerenses contagiados, Astudillo ha redoblado el paso y pedido a la población tomarse en serio el virus y permanecer en casa.

México enfrenta muchos retos, ante los cuales se requiere seriedad, honestidad y capacidad de los gobernantes; Guerrero avanza en esa dirección.

Operativos eficaces de seguridad en CDMX

Los días de guardar en casa no han sido obstáculo para que la delincuencia siga haciendo de las suyas en la capital de la República, pero tampoco para que la Secretaría de Seguridad Ciudadana al mando de Omar García Harfuch actúe quirúrgicamente y desmantele grupos del crimen organizado en colonias como la Anáhuac y la Pensil, al tiempo de frenar los intentos de saqueos en tiendas y centros comerciales.

No cabe duda que el joven Comandante cuenta con la visión, conocimiento y capacidad para devolver a la capital la paz que desde hace mucho le fue arrebatada por el crimen.

Compartir