Jose Luis Camacho

El presidente del Tribunal Universitario, Eduardo López Betancourt, pretende controvertir ante tribunales las decisiones que toma la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); es decir, el responsable de velar por el acatamiento de las obligaciones que impone la Ley Orgánica, Estatuto y reglamentos entre la comunidad universitaria, es el primero en violentarlos al pretender debilitar principios organizativos de la Universidad persiguiendo actividades de índole política con un claro interés personalista.

Hombre controversial que, siendo el decano del Consejo Técnico de la Facultad de Derecho, se esperaba asumiera con responsabilidad la presidencia del Tribunal Universitario, ha demostrado lo contrario y debe ser sustituido antes de que ponga en riesgo la defensa del interés general de la UNAM.

Es evidente que la Abogada General, Mónica González Contró, cuenta con las herramientas legales para echar abajo la pretensión de López Betancourt y hacer prevalecer el marco jurídico con el que el Congreso de la Unión dotó a la UNAM y que su Consejo Universitario ha confeccionado a lo largo de décadas.

Y es que López Betancourt no acusa a la Junta de Gobierno de la UNAM de violentar el marco constitucional ni legal de la Máxima Casa de Estudios, sino de tomar “decisiones antidemocráticas”. Evidentemente, carece de litis para invocar una violación a alguno de sus derechos humanos.

Moctezuma, ejemplo educativo

Y hablando de instituciones educativas, el que predicó con el ejemplo fue el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, durante su reciente comparecencia ante el pleno del Senado de la República.

Al iniciar su intervención en tribuna y al acomedido permiso que le dio el presidente de la Mesa, Eduardo Ramírez, de quitarse el cubreboca, el responsable de la política educativa nacional aclaró que no lo hacía porque el elemento imprescindible que sostendrá las medidas de prevención ante un eventual regreso a las aulas es el uso permanente de la mascarilla.

Cuando existe congruencia, la labor de toda institución se fortalece y se logra el fin último: servir a la sociedad.

@jlcamachov

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