Jose Luis Camacho

En estos momentos el Instituto Nacional Electoral (INE) está tomando decisiones de hondo calado para la organización y puesta en marcha de la llamada “elección madre” que tendrá lugar el primer domingo de junio del año 2021.

Aspectos como la impresión de boletas a cargo de Talleres Gráficos de México (institución insigne del Estado) brinda la mayor de las certezas en esa encomienda, al tiempo de distribuir los recursos públicos disponibles entre diez partidos políticos nacionales, ello tras el registro de los nuevos como Partido Fuerza México.

Otro de los criterios aprobados por el árbitro electoral comandado por Lorenzo Córdova ha sido la ampliación del piso mínimo de postulación de mujeres y de indígenas no solo por la vía de mayoría relativa, sino también por la de representación proporcional, lo cual perfila al año 2021 como un parteaguas en la participación políticas de las mujeres en México.

Un aspecto que ha generado controversia y que aún no ha sido aprobado por el Consejo General del INE de los mexicanos es el relativo a las reglas que deberán acatar las y los diputados federales que están en funciones y que buscan que el electorado los reelija.

Bien dice la presidenta de la Cámara de Diputados, Dulce María Sauri Riancho, al destacar que se trata de un momento inédito, pues la última vez que nuestro país vio que servidores públicos en funciones buscaran la reelección fue en las elecciones federales de 1932, ya que al año siguiente se realizó la reforma constitucional que prohibió la reelección relativa de legisladores federales.

Y lo que confirma aún más los dichos de la parlamentaria yucateca es que el propio Poder Legislativo Federal no fue capaz de crear una normatividad que regulara en los hechos la reelección consecutiva, lo cual ha obligado que el INE tenga que delinear reglas de último momento.

Ello porque lo que se busca evitar es mayor inequidad en la competencia electoral, pues ya que es evidente que los legisladores en funciones gozan de mayores ventajas frente a un candidato que no goza de las prerrogativas legislativas.

De ahí que la congresista Dulce María Sauri esté planteando que la Cámara de Diputados y el INE estrechen lazos de comunicación y coordinación, en aras de lograr una eficaz fiscalización en la utilización no solo de recursos públicos, sino también de los reflectores mediáticos de los que seguramente buscarán echar mano los diputados que buscan reelegirse.

Hay quienes señalan que exigir a un diputado en campaña que solicite licencia 60 días antes de la jornada electoral implicaría desmantelar la Cámara de Diputados, sin embargo, quienes hacen esa aseveración olvidan que ése es justamente el objetivo de elegir diputados suplentes: no dejar vacante la representación popular.

Me parece necesario que para igualar un poco el piso de competencia electoral se exija al diputado candidato que solicite licencia, pues de otra forma su trabajo no se centraría en analizar dictámenes y votar a consciencia, sino en la campaña electoral y realización de mítines.

Lo deseable hubiera sido que México contara con una normatividad clara en materia de reelección consecutiva, sin embargo, ante la falta de ésta, se hace necesario que diversas instituciones, principalmente el INE, supla esas deficiencias con reglas de carácter administrativo y éstas se ejecuten con la mayor eficacia posible, aspecto que implica necesariamente a la Cámara de Diputados.

@jlcamachov

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