Luis M Cruz

1.

 En el contexto de las reuniones de primavera de los organismos financieros internacionales, a realizarse una vez más a la distancia en estos días de abril, las perspectivas económicas del Fondo Monetario Internacional se actualizaron con un cauto optimismo. La economía mundial se recuperará hacia un 5.5%, un punto más de lo previsto en otoño, si bien aún habrá de padecer los estragos del tremendo frenón provocado por el virus chino, el terrible y letal Covid 19.

2.

 Pareciera entonces que la economía global se recuperará en éste y el próximo año, siguiendo el modelo de la palomita de Nike, asociado a dos factores fundamentales: el programa de vacunación con la intensidad y magnitud suficiente para alcanzar la inmunidad de rebaño y el acceso de las economías más vulnerables al indispensable financiamiento vía crédito o reforma fiscal. Tras ello, el incorporarse a la agenda mundial del comercio con estándares equitativos, la estrategia de cambio tecnológico y energético necesario para mitigar el cambio climático y la cooperación internacional para enfrentar otras amenazas globales como la migración descontrolada, el narcotráfico, el terrorismo y su peligrosa variante cibernética, al igual que prevenir otras pandemias que como la actual, podrían montarse sobre las vulnerabilidades sanitarias de cada país o ser detonadas por el manejo irresponsable de especies y patógenos en varios países con pretensiones científicas. El informe de la Organización Mundial de la Salud sobre el origen del coronavirus sólo confirmó lo que se discute en la comunidad científica internacional: se originó en China, donde saltó de murciélagos a humanos mediante un eslabón animal intermedio, probablemente algún roedor como el pangolín o el mapache, y fue la displicencia de las autoridades chinas al cerrar la provincia, pero no el aeropuerto de Wuhan, lo que permitió que el mortal virus se expandiera rápidamente, causando estragos en los países no autoritarios del mundo dado el régimen de libertades existente. Accidental o no, en China está la responsabilidad de lo acontecido.

3.

 En México, la SHCP refleja en los Precriterios de Política Económica para 2022 algo de ese optimismo. Creceremos, tras haber caído 8.5%, es decir, habremos de recuperar lo perdido, si las cosas salen bien, en dos años más. El 2020 fue un año de pérdidas, en 2021 creceremos quizá 5.3%, en tanto que para 2022 estaríamos previendo crecer 2.7, con un total en ambos años de 8%, un poco menos de la reducción neta provocada por la pandemia. El jalón lo proveerá el crecimiento esperado de la economía estadounidense, que tras un enorme esfuerzo de vacunación a toda su población, espera crecer 6.1% en un solo año, impulsada por enormes apoyos fiscales y gubernamentales a las familias, las empresas y la infraestructura vital para los próximos años; todo un Plan Marshall para la economía estadounidense.

4.

 En el caso mexicano, la mayor tarea por venir está resolver los saldos de la pandemia en un año electoral: recuperar un millón de microempresas menos, 1.2 millones de empleos formales por reponer y casi diez millones de puestos informales; 10% más de la población en situación de pobreza hasta totalizar un 63% de la población, precarización del mercado laboral y caída lineal en la capacitación y la educación de los jóvenes y de la población en general.

5.

 De ahí que la parte más interesante del paquete económico para el 2022 habrá de residir en el Presupuesto de Egresos, pues con mucho hará falta el equivalente a un  Plan Marshall no sólo para recuperar lo perdido, sino para volver a crecer y distribuir beneficios de forma sostenida y sostenible,  con capacidad de enfrentar los tremendos desafíos de la globalidad y la interdependencia prevalecientes. Ya se vio con la pandemia, no hay fortalezas o autarquías que valgan. O se está en el mundo, o literalmente fuera de él. 

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