Luis M Cruz

1.

 Conforme la pandemia hace sentir sus peores efectos en pérdida de vidas, comercio, empleos e ingresos en el mundo, se hace necesario pensar en la dimensión de la recuperación necesaria o no habrá presupuestos que alcancen. En un documento previo a la Asamblea General de la organización de las Naciones Unidas (ONU) a realizarse a finales de septiembre, el análisis de la pandemia ocupa el lugar central, lejos del triunfalismo mostrado por China al proclamar su victoria sobre el coronavirus originado en su territorio, en circunstancias aún no aclaradas sobre la manipulación del mismo en un laboratorio de Wuhan.

2.

 En reunión virtual, los ministros de Economía de todo el mundo (196 países) ponderaron la magnitud de esta gran crisis, la peor desde la Gran Depresión de 1929-1932 y que ha provocado el mayor caos económico y social desde entonces. Las consecuencias serán peores para los más vulnerables del mundo, para países y individuos quienes menos tienen; entre 70 y 80 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema, 265 millones más lo harán a la pobreza y sufrirán escasez y carestía de alimentos; se habrán perdido 400 millones de puestos de trabajo y 1600 millones de estudiantes están fuera de las escuelas y es posible que muchos ya no regresen. El impacto en vidas humanas ha sido brutal, más de 900 mil personas han perdido la vida, 29 millones se han contagiado y es probable que para finalizar el año, dependiendo o no de un rebrote, las cifras se eleven a un millón y medio de personas muertas y 50 millones de contagios.

3.

 El objetivo será proponer a los países miembros de la ONU un enfoque menos triunfalista que el de China y abordar las medidas y políticas necesarios para la recuperación en el corto plazo, sin perder de vista la creación de un sistema financiero resiliente en adelante, las fortalezas institucionales indispensables y las reformas necesarias para alcanzar aún los objetivos de Desarrollo Sostenible pensados para el 2030, tan sólo una década después de la pandemia.

4.

 Al respecto, la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, señala que no obstante a algunas economías les está yendo un poco mejor esencialmente porque tenían más recursos y reservas y contaron con la intervención de los bancos centrales y las autoridades financieras, la mayoría de los mercados emergentes está en graves problemas, sea por el nivel elevado de endeudamiento o la fuerte dependencia de los ingresos del turismo o las materias primas. De ahí la necesidad de una mayor inversión social como una lección importante de la pandemia, es decir, reconocer la necesidad de construir resiliencia (capacidad de resistir y adaptarse) para el futuro invirtiendo en educación y capacidades digitales, en el capital humano, los sistemas de salud, los sistemas de protección social y el empleo, para que las otras crisis por enfrentar no nos rebasen, como son el cambio climático, la migración o las adicciones.

5.

 Por su parte, Amina Mohmmed, vicesecretaria General de la ONU, destaca lo que es esencial, que los ministerios de Finanzas tomen medidas ahora, en medio de las incertidumbres actuales, mostrando la unidad y la solidaridad necesarias para una respuesta global a una crisis sin parangón en la historia reciente. Crípticamente, que los países ricos no sólo muestren su fortaleza sino consoliden una serie de opciones para el alivio económico inmediato que las personas necesitan, una vacuna para el Covid-19 que sea para todos, y para abordar las profundas injusticias, desigualdades y desafíos de gobernabilidad por venir, en tanto se rediseña un sistema financiero global funcional para estos tiempos sin precedentes. Pero, esencialmente, lo que se requiere es actuar con rapidez. La recuperación no sólo debe significar un rebote, sino pensarse y diseñarse bien para revertir los daños y, por supuesto, disponer de los recursos necesarios y éstos lleguen a tiempo. 

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