J. S Zolliker

Anoche, recibí una llamada de un antiguo alumno, quien me rogó ayudarle con un problema que se le ha presentado, pues, según dice, se trata de una especie de acertijo matemático que menos del 2% de la población puede resolver y le urge solventar para conservar su trabajo. Yo no quiero ayudarle porque nunca fue buen estudiante y porque, la neta, me cae mal. Pero, ¿alguien de ustedes es de ese 2% de todo el mundo que puede ayudarle? 

Se llama Manuel Adbdahalame Lomelí y es el nuevo y flamante superdelegado de la Secretaría del Bienestar del gobierno federal de México ante su estado natal. Fue nombrado hace apenas unos días, gracias a la corrupción e ineptitud de su antecesor (lo cacharon exigiendo moches a cambio de contratos) y al partido al Monumento al Reconocimiento Natal (MoReNa).

Adbdahalame tiene una obligación de facto: hacer un censo por todo su estado, por todas sus ciudades, poblaciones, comunidades y rancherías, para entre otras cosas, poder darle pensión económica a los adultos mayores y a las personas con discapacidad. Dice –aunque yo no le creo– que eso es tanto trabajo, que le ha impedido llevar a cabo el encargo especial que le hizo el Presidente de la República, en la gira de trabajo de antier (yo creo que no sabe cómo hacerlo, la verdad): repartir 200 costales de semilla de maíz nativo, a una población marginada de una ranchería conformada por tan solo 200 miembros. 

En su discurso, con una corona de flores impuesta sobre su cabeza, el Presidente prometió que no se desperdiciaría nada y que a cada hombre adulto le darían 30 costales de maíz, a cada mujer se le entregarían 20 costales y a cada niña (o) se le otorgarían cinco costales. La idea es que con esa cantidad se pueda hacer siembra para la autoproducción alimentaria y la soberana idea que ello representa… 

Obviamente, el superdelegado Adbdahalame Lomelí tiene un problema serio. Si fuese poseedor de una inteligencia sobresaliente –lo dudo–, podría resolver el problema en poco tiempo, sin embargo, afirma que no tiene ni media para hacerlo y que le apremia hacer la repartición, pues si se tarda mucho, terminará entregando costales llenos de gorgojo (plaga que se desarrolla con velocidad en el mal almacenamiento de los granos).

Además, agrava la situación que la ranchería está lejana a la capital, por lo que no ha sido censada y, por otro lado, está seguro de que el Presidente de la República es un ser muy sabio y que nunca jamás se equivocaría ni mucho menos, engañaría a nadie ni empeñaría su palabra en algo que no pudiera cumplir, por lo que, conociendo entonces –porque los vio con sus propios ojos– que en la comunidad hay al menos un hombre, una mujer y un infante y que se tiene que repartir todo el maíz sin que sobre ni falte nada, Adbdahalame Lomelí debe poder determinar hoy mismo, cuál es la composición poblacional de dicha ranchería.

Así que, por el bien de México y considerando que sea parte de ese selectísimo 2% de la población mundial, ¿puede usted ayudarle? Si además logra detectar a cuál etnia pertenecen los miembros de esa ranchería y en cuál estado de la República mexicana nació el superdelegado, usted estaría probablemente, en el 0.001% de la población mundial más capaz.

Sígame en Twitter en @zolliker y deme ahí sus respuestas. Si usted es la primera persona en acertar a las tres preguntas, le obsequiaré en cualquier ciudad de la República, el libro que leí y más disfruté en el 2019. Antes del gorgojo –espero–, publicaré en redes sociales las respuestas correctas. 

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