Foto: Especial

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Redacción ejecentral

Esta frase es el eje de una nueva revelación sobre el caso Ayotzinapa : “Es casi seguro que César Manuel González Hernández siga vivo”.

El periodista inglés Paul Imison anunció esta mañana en su cuenta de Twitter que durante tres años recabó información sobre la desaparición de los normalistas y que éste es el primero de tres reportajes.

En su primera entrega, el reportero comienza descubriendo que uno de los estudiantes normalistas ya no estaría desaparecido y cómo las autoridades habrían explorado más al respecto. Sugiere además, que los familiares podrían saberlo.

Este material se publica a cuatro meses de que se cumplan ocho años de la llamada noche de Iguala, y cuando el Ejército informó que ya había dado a conocer todos los documentos que tiene sobre el caso.

Este reportaje no sólo pone en evidencia el desaseo de las actuales autoridades y la intención de mantener esta información oculta, sino que cuestiona hasta dónde saben los activistas que han acompañado el movimiento, incluyendo el abogado Vidulfo Rosales y el Grupo Interdisciplinario de Expertas y Expertos Independientes (GIEI).

En el material, el periodistas llevó a cabo entrevistas, revisó documentos y revisó publicaciones, unas de ellas de ejecentral, que reveló los movimientos de celulares de estudiantes, y cómo continuaron operando.

Aunque Imison señala que este periódico especuló entonces sobre que estarían vivos los estudiantes, https://cutt.ly/wKPa3BA, en realidad fue una revelación de lo que ha sido una de las hipótesis no reconocida de investigadores, el que exista la posibilidad de que algunos estudiantes estén vivos, y la responsabilidad en el caso de integrantes del Cártel de Guerreros Unidos que usaron algunos de los teléfonos. Se trató de Información que desde entonces este periódico evidenció cómo no había sido investigada por el fiscal especial Alfredo Higuera y por el actual, Omar Gómez Trejo.

Los nuevos datos

Paul Imison comienza narrando que “poco después de que César Manuel González Hernández desapareciera a manos de policías y sicarios, el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, sus padres, Mario González Contreras e Hilda Hernández Rivero, abandonaron su hogar en Huamantla, Tlaxcala, y comenzaron a vivir permanentemente en la Escuela Normal de Ayotzinapa. Para su supervivencia dependen de la ayuda que les brindan las organizaciones sociales y la Normal así como su familia, mientras aguardan desesperadamente por noticias acerca del paradero de su hijo”.

“A los ojos de muchos de los simpatizantes del Movimiento Social para Ayotzinapa, ninguna familia ha mostrado más compromiso con la lucha por la verdad y la justicia. ‘Antes mi esposa se dedicaba al hogar y yo me dedicaba a soldador y comerciante’, me contó Mario González, durante una protesta realizada por un pequeño grupo de familiares frente al Hemiciclo de Juárez, en la Ciudad de México, el 26 de abril de este año.

La vocación de su hijo, para dar clases era evidente, antes de entrar a la normal de Ayotzinapa, fue voluntario en una escuela para pequeños. Debió viajar a Guerrero porque en la normal de Tlaxcala sólo es para mujeres.

“El 28 de septiembre de 2014, unas 48 horas después de la desaparición de los 43 (estudiantes), la PGR envió una unidad de la Subdirección de Desaparecidos de la División de Investigación de la Policía Federal a Iguala para buscar a los desaparecidos. Su primera tarea fue recopilar los números de los teléfonos celulares de los estudiantes y someterlos a un análisis georreferenciado mediante el cual podrían determinar tanto la ubicación de los dispositivos a los que pertenecían los números, como la última vez que se utilizaron.

“Los resultados de este análisis fueron incorporados al expediente de la PGR y citados tanto por el GIEI como por la CNDH en sus propias investigaciones independientes. Sin embargo, la administración de la CNDH en aquel entonces indicó, en su informe final sobre el caso, que sólo se les dio acceso a 32 números. El GIEI indicó que solo les fue permitido analizar 19. La explicación brindada por la PGR fue que el resto de las víctimas no portaban celulares la noche de la desaparición o que sus compañeros y familiares simplemente no sabían sus números”, señala el reportaje publicado hoy en https://cutt.ly/eKPaDqo

Y continúa: “Uno de los 11 números faltantes era el de César Manuel González Hernández. Sin embargo, la Subdirección de Desaparecidos de la Policía Federal había tenido acceso a su número desde finales de septiembre de 2014”.

A partir de una entrevista con una exinvestigadora, el periodista confirma que sí se analizaron los números.

“Los análisis realizados tanto por el GIEI como por la CNDH indicaron que varios de los números telefónicos pertenecientes a integrantes de Los 43 continuaron mostrando actividad días, semanas e incluso meses después de los hechos ocurridos en Iguala, aunque en algunos casos registraban un código IMEI (Identidad internacional del equipo móvil) diferente, es decir, estaban siendo utilizados por un dispositivo distinto. Otros teléfonos fueron rastreados hasta las casas de los familiares de las víctimas, lo que llevó a los periodistas Jonathan Nácar y María Idalia Gómez, de ejecentral a especular que algunas de estas presuntas víctimas aún podrían estar vivas”.

El celular de César González Hernández añade el reportero, “el número que sus padres proporcionaron a la Policía Federal para ayudar a dar con el paradero de su hijo era un número de Tlaxcala: XXXXXX4900. Fue rastreado hasta la casa de la familia en Huamantla la noche de su desaparición. También mostraría actividad en Chilpancingo y Tixtla durante las semanas siguientes. Lo más probable es que lo estuvieran usando sus padres. Efectivamente, en abril de este año, cuando le pedí a Mario González un número de contacto para poder comunicarme con él, ese fue el número que me dio.

“En el otoño de 2014, la Subdirección de Desaparecidos de la Policía Federal analizó este número y lo vinculó a un segundo número que se activó en Iguala el 6 de octubre de 2014: XXXXXX4841. Fue uno de los tres números que le fueron brindados a este periodista cuando solicitó pruebas de que algunos de Los 43 continuaban con vida. Aunque dos de estos números han estado inactivos desde mediados de 2015, el XXXXXX4841 permanece en uso hasta el día de hoy”, asevera Imison.

“La cuenta de WhatsApp vinculada a dicho número muestra una imagen claramente reconocible del padre de César Manuel como foto de perfil junto con el siguiente estado, que se actualizó por última vez el 4 de febrero de 2022: “Fuerza padre estoy contigo”. A través de un tercero, este periodista pudo obtener los registros de llamadas y mensajes SMS entrantes y salientes, así como el uso de internet, del XXXXXX4841 de entre enero y abril de este mismo año. De acuerdo con un análisis pericial de estos registros, realizado por la ex investigadora federal antes mencionada, la persona que actualmente usa el XXXXXX4841 vive en Iguala, donde su principal actividad de telefonía celular se desarrolla durante la noche, lo que sugiere que trabaja durante esas horas. El patrón de actividad también sugiere que el usuario se desplaza libremente por la ciudad.

“El plan utilizado por el número está registrado a nombre de una segunda persona cuya identidad no será revelada para proteger la privacidad y seguridad tanto de él como de la persona que posiblemente sea César Manuel. Sin embargo, el individuo a cuyo nombre se encuentra el plan tiene una cuenta de Facebook y su red de contactos incluye a un tal Edmundo Delgado Apolinar, un exempleado de la Universidad Autónoma de Guerrero, quien de acuerdo con una de mis fuentes, participó en las búsquedas de Los 43 a fines de 2014”.

Otro dato relevante que aporta el reportero inglés es que “entre las comunicaciones realizadas por el XXXXXX4841 a lo largo de los años, cabe destacar que, en febrero de 2015, más de cuatro meses después de los hechos ocurridos en Iguala, el XXXXXX4841 intercambió nada menos que cinco mensajes de SMS con el número de Telcel XXXXXX6669, el cual pertenecía a otro miembro de Los 43: Jorge Aníbal Cruz Mendoza”.

Y continúa: “Las circunstancias en torno a la desaparición de Jorge Aníbal Cruz Mendoza han estado envueltas en controversia desde el inicio mismo del caso. Cruz Mendoza fue el normalista que envió un mensaje de texto a su madre Carmela Cruz a la 1:16 am del 27 de septiembre de 2014, cuando se presume que ya estaba en cautiverio, ya fuese a manos de policías municipales o sicarios”.

El periodista recuerda que fue precisamente Cruz Mendoza quien durante la noche de Iguala pudo enviar un mensaje a su madre de texto: “Mamá, me puede poner una recarga me urge”. Mensaje del que la FGR ha informado desde dónde se envió.

“Con ayuda de la ex investigadora antes mencionada, este periodista rastreó el origen del mensaje de texto, enviado por Jorge Aníbal Cruz, a la radio base afuera de la Bodega Aurrera Express de la esquina de la calle Caritino Maldonado y Avenida Mazatlán, en el centro de Iguala. El mensaje fue enviado más de dos horas y media después de que sus compañeros a bordo del Estrella de Oro 1531 (5) fueran detenidos por patrullas para nunca volver a ser vistos otra vez. El número XXXXXX6669 ha estado inactivo desde febrero de 2015 y este periodista desconoce el paradero actual de Jorge Aníbal Cruz Mendoza.

“Muchos de Los 43 están muertos; otros están vivos y no pueden ponerse al descubierto porque el dinero y la política detrás del caso Ayotzinapa consumieron todo lo demás, incluida la dignidad de las familias involucradas”, concluye Imison.

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