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Simón Vargas

El adjetivo comúnmente más usado para describir la frontera sur de México con Guatemala y Belice es probablemente “porosa”.

 

El flujo hacia el norte de los migrantes es constante, imparable y una cuestión de supervivencia humana. Los individuos y las familias están en constante búsqueda de una mejor vida en el norte, asegura el personal que administra la Estación Migratoria Siglo XXI en Tapachula, Chiapas. Para ellos el flujo de menores no acompañados es casi normal, de hecho este fenómeno que atrajo gran atención a nivel internacional el verano de 2014, apenas si lo sintieron.

Ésta es una de las reflexiones de Duncan Wood, director del Instituto México Wilson, quien agregó que lo más llamativo en este lugar es la premura con la cual los migrantes que allí son retenidos buscan ser procesados y deportados, para realizar a la brevedad otro intento por cruzar la frontera. Según los testimonios, un pollero les cobra aproximadamente 7 mil dólares por tres intentos para llegar a los Estados Unidos de América (EUA).

El adjetivo comúnmente más usado para describir la frontera sur de México con Guatemala y Belice es probablemente “porosa”, advierte Christopher Wilson, investigador del Centro Internacional Woodrow Wilson, es por ello que lograr el control de esta región representa un gran desafío para las autoridades mexicanas, ya que no solamente se trata del gran volumen de migrantes centroamericanos que atraviesan el borde fronterizo, también está el tráfico de drogas, el comercio ilegal y otras actividades delictivas, que añaden complicaciones al problema.

Después de que surgiera la “crisis humanitaria” por los miles de menores no acompañados que arribaron a la frontera de México-EUA, el presidente Enrique Peña Nieto, puso en marcha el Programa Frontera Sur el 7 de julio del 2014. El cual tenía dos objetivos principales: en primer lugar, proteger a los migrantes provenientes de Centroamérica que entran a México, y en segundo lugar, la gestión de los puertos de entrada de una manera que promueva la seguridad y la prosperidad de la región. http://bit.ly/1AHGJXI

El Programa buscaba enfrentar el reto que representa la “porosidad” de la frontera sur, sin embargo, a ocho meses de su implementación para Christopher Wilson, el tránsito de personas y mercancías legal e ilegal continua con el mismo dinamismo y afluencia, y contrario a lo que se pretendía, lo que si ocurrió fue un aumento en los reportes por violaciones a los derechos humanos de los migrantes por parte de las propias autoridades.

Las observaciones anteriores se desprenden del informe Reflexiones sobre la frontera sur de México, realizado por un grupo de investigadores del Wilson Center con sede en Washington y el de México, del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), que viajó a la parte sudoeste de la frontera México-Guatemala para observar la evolución de la migración y las diversas formas de tráfico ilícito, el comercio y la gestión de fronteras, a principios de marzo de 2015. http://bit.ly/1aPS3H5

En su recorrido, los investigadores tuvieron la oportunidad de conocer el funcionamiento de las estaciones migratorias y de entrevistarse con funcionarios del estado de Chiapas, de la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE), del Instituto Nacional de Migración (INM), y elementos de la Secretaría de Marina, entre otros. También tuvieron la oportunidad de visitar albergues y dialogar con representantes de ONG que trabajan en temas de protección a los derechos humanos de los migrantes.

El análisis generalizado sobre lo observado en la frontera sur, es que el gobierno mexicano debe tomar medidas concretas para enfrentar el problema extendido de corrupción y abuso dentro del INM y otros organismos encargados de la seguridad fronteriza y de la inmigración. Es fundamental el respeto a los derechos humanos de los migrantes, exigir el castigo a los culpables y la creación de acciones o medidas que dignifiquen su estancia y trayecto por el país.

Durante años nuestro país ha manejado una doble moral al respecto del tema de la migración, por un lado —en ocasiones de forma sumamente enérgica— exigimos respeto y dignidad para nuestros compatriotas en EUA, pero somos omisos ante las injusticias que se comente en contra de miles de salvadoreños, guatemaltecos, hondureños…, por algunas niveles de autoridades mexicanas, entre las que destacan las migratorias, independientemente de las vejaciones que llegan a sufrir por parte del crimen organizado.

El sur siempre ha sido empujado al norte, una gran parte de nuestros pueblos y ciudades mexicanas conocen bien este éxodo, como mencionamos al inicio del texto, todos van en búsqueda de una vida mejor, es una verdadera bajeza que los sueños y aspiraciones de estas personas sean utilizadas para lucrar, pero peor aún, una infamia que ocurran sucesos como el de San Fernando. Por ello, es de vital importancia tomar en cuenta los señalamientos de los académicos y especialistas para revisar programas como el antes mencionado.

*Analista en temas de Seguridad, Educación y Justicia

simon@inprincipioeratverbum.com.mx

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