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Ana Saldaña
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FOTO | ANA SALDAÑA

Mientras más caótica se vuelve la ciudad, más urgente se torna para nuestra salud mental encontrar pequeños espacios en donde uno pueda llegar a esconderse y olvidarse de todo. Encontrar esos restaurantes para comer sin tantas complicaciones, escuchar buena música y además sentirte acogido como si estuvieses en casa. De repente, surgen estos oasis que más que buscar el estrellato presentando innovadoras técnicas culinarias, buscan obtener un lugar en el corazón de sus vecinos. Aquí no hay valet parking, no hay preparaciones culinarias sofisticadas, pero lo que si hay es ganas de hacerte sentir bien.

Parecería que es un modelo que conocen bien los dueños del restaurante. En la Condesa  y Mercado del Carmen con Fonda Garufa y ahora en las Lomas con Alacena Bistró. Originalmente el local era ocupado por su Deli, en donde ofrecían todo tipo de pan, conservas, quesos y embutidos. Después, se expandieron a lo que previamente había sido una carnicería para abrir Alacena Bistró. En la entrada uno baja por unos escalones. El lugar está por debajo del nivel de la banqueta y si uno se sienta en su agradable terraza permite que veas el ir y venir de la gente. La decoración en el mejor estilo “shabby chic” cuenta con paredes de ladrillo descubierto decoradas con puertas y las iluminación consta de bombillas que ofrecen una luz cálida.

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FOTO | ANA SALDAÑA

En cuanto a la comida, ese día tuve el placer de sentarme a la mesa con uno de sus dueños, Fernando Campo. Es evidente el gusto que le da atender a los clientes. Durante mi estancia los comensales platicaban con el, le ofrecían opiniones y lo saludaban familiarmente. Fue muy interesante comentar sobre como cada barrio pedía diferentes cosas y como poco a poco han desarrollado un menú especial para los vecinos de las Lomas, muchos de los cuales ya frecuentan el lugar varias veces por semana. A la mesa llegó una canasta de panes que nunca decepciona. Su pan tiene calidad y evidencia conocimiento en el arte de elaborar el pan. Además, pude probar varias cosas en el menú, sin embargo hubieron dos platillos que en lo personal disfruté muchísimo. De entrada nos sirvieron unas tostadas de pulpo preparadas en escabeche. El pulpo estaba fresquísimo y el picante del escabeche abría todos los sabores de esta simple preparación. Después, llegó a la mesa un señor chuletón del Rancho 17, seiscientos gramos de carne, perfectamente cocinado. La carne era una cruza de res con 25% de búfalo, que le daba al corte una mayor intensidad en el sabor y era más magra en su interior, aunque con una buena capa de grasa en su exterior. La costra consistía de una mezcla de hierbas que ayudaban a darle aún más sabor al delicioso corte. Estaba buenísimo. Como guarnición comí unas ricas y crujientes papas con aceite de trufa, así como unas acelgas con elote y crema que también estaban muy buenas. De postre, disfruté unas fresas con un pimienta negra y una reducción de balsámico.

Para acompañar la comida nos tomamos un María Tinto. La carta de vinos está bien armada con opciones para todos los gustos y con precios razonables. Además lo que me encantó es que ofrecen servicio de descorche.

El lugar se me hizo ideal para ir con tu pareja cuando quieras tener una charla sin interrupciones o para una comida de negocios en la que buscas que la conversación vaya más allá de los negocios y se empiece a gestar una larga amistad. El lugar invita y pone la mesa para largas pláticas acompañadas de un buen vino en un ambiente informal sin pretensiones con sabor de barrio de verdad.

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FOTO | ANA SALDAÑA

Espero que tengas un fabuloso día y recuerda, ¡hay que buscar el sabor de la vida!

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Bistró Alacena

Monte Líbano 915, esquina con Sierra Leona.

Tel. 5202-5550

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