Enrique Del Val

La semana pasada, un magnífico documento titulado Coyuntura, escenarios y proyecciones hacia 2030 ante la presente crisis de Covid-19, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y presentado por la mexicana Alicia Bárcena, secretaria Ejecutiva de este organismo de las Naciones Unidas, da cuenta de la situación global, y en particular de nuestra región.

Contiene datos actualizados muy relevantes y resulta aleccionador para los interesados, ya que no sólo contempla la situación de América Latina sino la de todo el mundo, haciendo hincapié en los principales países en donde la pandemia está siendo más severa hasta el momento.

Considera como tema importante de la agenda 2030 de la ONU sus 17 objetivos de desarrollo sostenible, mismos que deberían cumplirse en dicho año; sin embargo, si de por sí era difícil que se lograran a tiempo, ahora, con la pandemia, resulta imposible para muchos de ellos. No quedará más remedio que, cuando pase esta emergencia, elaborar otros compromisos que tengan visos de cumplirse, ante la magnitud del desastre que se avecina no solo para la población más pobre. 

El documento señala que el mundo se encuentra frente una crisis sanitaria y humanitaria sin precedente en el último siglo e indica que el contexto es muy adverso, resultado de la situación económica de los últimos 10 años. Urge a los Estados nacionales a tomar la iniciativa para el combate a la pandemia ya que, aunque no es una crisis financiera, sí lo es de salud y bienestar, por lo cual se necesita de la colaboración internacional. 

Desafortunadamente, como hemos podido observar, el gobierno del vecino del norte se quiere agandallar todo. Aquí sería muy conveniente que el procónsul que tienen en nuestro país y que es tan hablador, dijera algo sobre la actitud de su gobierno frente a esta situación, más allá de las torpezas que acostumbra.

El citado documento pone en blanco y negro las cinco acciones que han tomado Alemania, España, Italia y Estados Unidos, mismas que hasta ahora, las autoridades de nuestro país se han negado a tomar sin una razón clara del por qué.

Asimismo, contiene una amplia explicación de qué es lo que han hecho los principales países para paliar en parte la situación y hay un capítulo especial para nuestra región, en el que se señala acertadamente que entramos a esta pandemia con siete años de lento crecimiento, con tasas crecientes de pobreza, de pobreza extrema y, sobre todo, de desigualdad. Por ello, consideramos que desafortunadamente estos tres elementos crecerán en la mayoría de nuestros países.

También contiene cuadros muy interesantes que muestran cuál es la capacidad de cada país para hacer frente a la pandemia. En ellos vemos con pena que México se encuentra por abajo de la media en materia de camas de hospital, camas de hospital de atención aguda y médicos por cada 10 mil habitantes, y quien destaca es la nación cubana, en donde la salud y la educación han sido de las preocupaciones fundamentales del régimen actual de la isla. 

Si uno contempla con detenimiento las gráficas diría que en caso de contagiarse de Covid-19, el mejor lugar de América Latina y el Caribe para ser atendido es Cuba.

El documento muestra el abandono de los gobiernos anteriores a la salud, en lo que tiene razón el Presidente de la República. Mientras la Organización Mundial de la Salud recomienda una inversión del 6% del PIB, la región invierte tan sólo 2.2% en promedio y nosotros lo hacemos en 2.4 por ciento.

La contracción económica será severa, por lo que hay que utilizar todas las herramientas posibles para paliar esta crisis sanitaria y económica. Para ello, un instrumento fundamental que algunos países ya están utilizando es la renta básica o ingreso ciudadano universal, de la cual hablaremos en el próximo artículo. 

Compartir