Enrique Del Val

Un tema que cada día cobra mayor importancia es el referente a la deuda externa de los países del mundo, que para muchos de ellos será eterna, como bien decía hace muchos años el ingeniero Heberto Castillo. 

Ahora con la pandemia el tema se ha vuelto de destacada relevancia y es necesario que los países ricos entiendan que, si no hay una solución favorable, será imposible que cobren parte de las deudas ya que la situación se hará insostenible a los gobiernos y, como siempre, pagarán las consecuencias quienes menos tienen.

A mediados de este año el Senado de la República, junto con muchos otros congresos del mundo, hicieron una petición muy concreta al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial para que se cancelara la deuda de 64 países, los más pobres, que en esos meses alcanzaba la cifra de 11 billones de dólares.

La justificación para pedir la cancelación era que no servía de nada una suspensión temporal o una pequeña quita, ya que la pandemia les estaba haciendo difícil sobrevivir. No hubo una respuesta clara de ambos organismos y la deuda ha crecido.

Esta semana en la reunión del G-20, los países más ricos del mundo, el presidente Andrés Manuel López Obrador indicó que el impacto económico ha sido de tal naturaleza que se calcula que la deuda externa en el mundo ha aumentado alrededor de 20 por ciento. Puso de ejemplo a nuestro país, donde a pesar de no haber contratado deuda, su proporción pasó de representar 44.8 al 51.1% del producto interno bruto.

En tal sentido, el Presidente pidió que se hiciera una quita en el monto de sus deudas y se reduzca el pago de su servicio a los países más pobres de la tierra. Esperemos que haya consideración a tal propuesta.

En paralelo, la muy conocida ONG, Oxfam, ha pedido a los líderes del G-20 la cancelación de la deuda para que los doctores y las enfermeras puedan seguir salvando vidas. En su petición argumentan que muchos gobiernos están pagando más por los intereses de su deuda que lo que invierten en salud y piden que se actúe ya, antes de que sea demasiado tarde.

Al mismo tiempo, otra organización conocida en su traducción al español como el “grupo de los 30”, que funciona desde 1978, al cual pertenecen expresidentes de países y exministros de Hacienda, entre otros, y en el que participan el expresidente Ernesto Zedillo y el exsecretario de Hacienda Guillermo Ortiz, han publicado un documento sobre la deuda soberana y el financiamiento para la recuperación.

En este documento manifiestan su preocupación por el incremento de la extrema pobreza, el hambre y la degradación que hará que más de 100 millones de personas adicionales a las que ya hay vivan con menos de 40 pesos al día. 

Además, ponen como un gran problema, y lo es, que el cierre de las escuelas ha roto la vida y proyectos de siete de cada 10 niños en el mundo.

Rechazan la idea de que lo peor de la pandemia ha pasado y mencionan el caso de América Latina, donde el incremento de infectados y decesos es de los más grandes del mundo, y la nota de este martes de la agencia Bloomberg lo confirma.

Piden a los organismos multilaterales que tengan una visión uniforme y den una respuesta urgente porque muchos países no pueden esperar; ponen el ejemplo de que ningún país del África Subsahariana, que son de los más pobres, ha solicitado este año algún crédito y que no han sido estos países y sus políticas los causantes de la pandemia, pero sus gobiernos no tienen la capacidad de hacerle frente si no hay ayuda externa y en eso la deuda y el pago de intereses juegan un papel fundamental.

Muchos son los signos ominosos y, a menos que los países mas ricos y los organismos multilaterales tomen conciencia de la gravedad y urgencia de la situación, a la pandemia del Covid se le sumará la pandemia de la miseria masiva de millones de personas en todo el mundo. 

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