Alejandro Alemán

En su primera cinta como director, Bradley Cooper decide filmar y protagonizar una nueva versión de A star is born, cinta de 1937, dirigida por William A. Wellman, y que ha tenido tres versiones más: la de Judy Garland, dirigida por George Cukor (1954), la de Barbra Streisand, dirigida por Frank Pierson (1970), y ésta nueva con Stefani Joanne Angelina Germanotta, mejor conocida como Lady Gaga (aunque, siendo exactos, todas derivan de What Price Hollywood, de 1932, también dirigida por Cukor).

La historia de una joven artista que es descubierta por una súperestrella a punto del ocaso etílico es, pues, Hollywood clásico. Cooper claramente abreva de la versión de 1970, en la que Streisand interpreta a Esther, una joven cantante en ciernes que es descubierta por John (Kris Kristofferson), un famoso cantante de country. Si bien el clic entre ambos es inmediato, Esther es una mujer independiente que no se deja controlar del todo por aquella bala perdida que es John.

Cooper tiene su mejor acierto en incluir como coprotagónica a Lady Gaga, quien no sólo comparte cierta similitud física con Streisand (esa nariz), sino que además algo sabe sobre empezar desde abajo, ser rechazada por el físico, irrumpir violentamente en la fama y, sobre todo, interpretar un papel frente al escenario al momento de cantar.

Y es que, Cooper no tiene como protagonista a Gaga, sino a Joanne Angelina, quien sin el maquillaje, el peinado exótico y los atuendos extravagantes, revela a una actriz que enamora a la cámara, al público y a Cooper mismo mediante su mirada hipnótica y su grácil naturalidad.

Empero, el guión de Copper (junto con Eric Roth y Will Fetters) peca de terso y condescendiente. A diferencia de la Streisand, que era “poco tierna y más salvaje”, aquí vemos a una mujer dulce y manipulable que no parece ser descubierta, sino salvada por un hombre que, a diferencia del rockero interpretado por Kristofferson, raya más bien en lo patético. La lisura del relato hace que esto se parezca más a un remake de Pretty Woman (Marshall, 1990) o de Coming to America (1988) que de A Star is Born.

Estamos frente a un vehículo de lucimiento de la pareja protagónica que si bien no supera a la cinta de los años 70, si les asegura una nominación al Oscar. Stefani Joanne Angelina Germanotta no sólo merecería la estatuilla, sino la oportunidad de aparecer en mejores papeles y mejores películas.

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