Alejandro Alemán

La pregunta sobre si una mujer podría alguna vez interpretar el papel de James Bond ha sido respondida: sólo hay que ver el extraordinario trabajo de Charlize Theron en su más reciente cinta, Atomic Blonde.

Para nadie es un secreto que Charlize tiene un instinto natural para interpretar mujeres fuertes y aguerridas (Mad Max: Fury Road), pero aquí sus habilidades son llevadas a nivel de paroxismo y como ejemplo, ahí está la mejor escena de esta cinta: una pelea donde Lorraine Broughton (Theron)  -espía del MI6 al servicio de Su Majestad- se enfrenta a una decena de asesinos de la KGB que la persiguen por la escalera de algún viejo edificio en Berlín. La mujer los irá derrotando uno a uno haciendo pleno uso de su arsenal: un par de puños, un par de piernas largas así como la inteligencia y determinación absoluta de no morir. No hoy, no así.

La acción en Atómica es brutal. Charlize no sale impune de esta feria de golpes, recibe puñetazos en la cara y en el cuerpo, su piel de inmediato sangra y los moretones son visibles, cual medallas de guerra, pero a pesar del castigo ella sigue y sigue adelante.

Es una fuerza imparable de la naturaleza. A estas alturas ya no sé si el personaje es una fantasía masculina o femenina. Siempre capaz, siempre vestida para matar, lo mismo dispara un arma que bebe varios litros de Stoli (directo de la botella, ¿por qué no?) o incluso se da permiso de tener sexo con una guapa agente francesa. Todo sin perder la mirada fría, la actitud calculadora, y el ímpetu imbatible

Tanta personalidad parece abrumar al cineasta David Leitch -el mismo de John Wick y Deadpool 2- así como a su guionista Kurt Johnstad en una cinta que se debate entre su permanente homenaje a Bond, su machacante soundtrack ochentero y su inútil intento por emular una novela de Le Carré cuando en realidad está al borde de un Spy vs Spy. Los constantes giros de tuerca sólo distraen al público que poco a poco empieza a sospechar si esto no será más bien el comercial de vodka más largo y caro de la historia.

Pero, como buena heroína, Charlize salvará a la cinta una y otra y otra vez, tanto del hastío de su guión como de sus personajes sobreactuados (¡hola, James McAvoy!) o hasta de su duración excesiva.

Ten cuidado James Bond, aquí hay una rival a tu altura o como diría la misma Lorraine: “Now you’re my bitch”.

@elsalonrojo

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