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Alejandro Alemán

Alejandro Alemán

@elsalonrojo

Los Guardianes de la Galaxia eran los patitos feos de Marvel: nadie sabía quiénes eran, pocos daban un peso por ellos y apostaban a que su película sería un fracaso.

La cinta original de 2014 se convirtió en una de las favoritas del Universo Cinematográfico Marvel (incluso en la mejor) por lo que la secuela era inevitable.

Ahora, todo mundo los conoce, hay más presupuesto e incluso su papel dentro del plan global de Marvel se ha vuelto más relevante.

El chico marginado, al que nadie invitaba a las fiestas, es ahora el más popular.

El problema es que Guardians of the Galaxy Vol. 2 padece del síndrome del nuevo rico: tiene mucho dinero, pero lo gasta mal. Todo lo que amamos de la primera Guardians of the Galaxy está presente, pero en cantidades industriales.

¿Quieren efectos especiales? tenemos miles, todos en glorioso CGI y muchos de ellos pensados para lucirse en 3D. ¿Quieren canciones? Tenemos dinero para comprar medio Spotify, pidan todos los éxitos que gusten de los 70 y 80. ¿Acción? A raudales: cientos de naves espaciales, tres mundos por visitar en colores brillantes que hacen ver todo cual comercial de alguna vieja campaña de Coca-Cola. ¿Y Groot? Está de regreso, más adorable que nunca, al grado que la secuencia inicial va por su cuenta y es una de las mejores secuencias de todo el universo Marvel.

Y por último, ¿querían más chistes? La película no escatima haciendo referencias y bromas. Afortunadamente, las risas se mantienen como la constante en los Guardianes de la Galaxia.

Pero todo ese dinero no compra asombro, no genera expectativa ni tampoco sensación de peligro. Todo es predecible en un guión bastante soso (escrito por el mismo director, James Gunn), que raya incluso en lo cursi; la trama se alarga innecesariamente y no aporta nada, es una anécdota de sábado por la noche en la vida de estos héroes.

Si, es divertida. Sí, los fans no tendrán reparo. Si, generará un friego de dinero (no entiendo por qué eso le interesa tanto a los seguidores del cine basado en cómics, ¿acaso les dan acciones con cada cuentito que compran?).

Pero nada de ello hace una gran película.

Se queda en el masomenos, en el ya merito, en el clásico “no es mejor que la original”.

Ingeniero, locutor y crítico de cine con más de 10 años de experiencia profesional.

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