Alejandro Alemán

En 500 Days of Summer (2009), la muy celebrada (al menos entre los hipsters) ópera prima del estadunidense Marc Webb, una pequeña niña (interpretada por Chloë Grace Moretz) se robaba gran parte del espectáculo gracias a su personalidad sabionda, algo cínica, pero haciendo anotaciones inteligentes sobre los problemas amorosos de su hermano mayor (interpretado por Joseph Gordon-Levitt).

Ocho años después y con la carrera ya bastante disminuida, luego de una serie de malas películas (este hombre es el responsable de aquel desastre que fue el Spider Man, interpretado por Andrew Garfield), Webb intenta hacer de nueva cuenta el truco de la niña encantadora, pero sabia.

En Gifted, Mary (Mckenna Grace) es una niña genio que habla con los adultos como si fueran sus pares, además de poseer una habilidad matemática asombrosa, siendo capaz de resolver ecuaciones sumamente complejas.

Su madre era superdotada como ella, pero cometió suicidio luego de toda una vida dedicada a los números. Es por esto que su tío Frank (Chris Evans), prefiere llevar a Mary a una escuela de niños normales, ya que le interesa que viva una niñez feliz, antes de alimentar lo que la hace diferente.

Las mejores escenas del filme son justo donde vemos la personalidad explosiva de Mary chocar con las convenciones adultas o las capacidades “menores” de los niños normales. Si todo el filme se hubiera centrado en eso, probablemente tendríamos una comedia divertida y hasta con cierto toque humano.

Desgraciadamente, los guionistas decidieron volver esto una telenovela poco original: la malvada abuela de Mary (otra matemática frustrada) quiere quitarle la custodia a Frank para que la nieta continúe el trabajo inconcluso de su madre suicida.

Esta historia la hemos visto ya muchas veces, pero mucho mejor contada (por ejemplo, Kramer vs Kramer, 1979). Aquí en cambio, el chantaje sentimental, los abundantes clichés, lo predecible de la historia, la sobreactuación de la abuela y hasta el score musical hunden las actuaciones de Evans y Grace en un mar de sinsentido y cursilería.

Lo que también se hunde es la carrera de Marc Webb, quien de hacer una exitosa comedia romántica, pasó por el pantano de los superhéroes para luego dedicarse a hacer estas telenovelas chantajistas y manipuladoras. Vaya forma tan espectacular de hacer añicos tu carrera.

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