En el caluroso sur de México, una pequeña bodega almacena miles de osamentas no identificadas. Sin ventanas ni climatización, en su oscuridad palpita la crisis de un sistema forense saturado por la criminalidad
María Herrera tiene 14 años buscando a sus hijos, quienes desaparecieron entre 2008 y 2010; hoy acusa al Estado mexicano por negligencia, omisiones y falta de resultados