La humedad y las lluvias pueden favorecer la entrada de cucarachas a las viviendas; sellar grietas, eliminar filtraciones y utilizar métodos de control adecuados ayuda a prevenir una infestación.
Las precipitaciones podrían provocar inundaciones, desbordamientos de ríos y arroyos, encharcamientos, deslaves, descargas eléctricas y caída de granizo