Según estudios del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Atenas, este trastorno se relaciona con patrones de personalidad sensitivo-paranoides, aislamiento social e inhibiciones sexuales.
Un estudio de la Universidad de Málaga reveló que las redes sociales agravan los trastornos alimenticios al promover comunidades que refuerzan la anorexia y la bulimia, afectando principalmente a mujeres jóvenes