Foto: Cuartoscuro

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Redacción ejecentral

Para quienes dentro del gobierno han seguido de cerca la ocupación de las oficinas de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que obligó a mudarse a su presidenta, Rosario Piedra Ibarra, hace poco llegaron a una conclusión muy interesante que ya comentaron al círculo cercano del presidente Andrés Manuel López Obrador, y es que el grupo de feministas que mantiene tomadas esas instalaciones ubicadas en el Centro Histórico recibió apoyo desde adentro para consumar esa acción, como una forma de llamar la atención del Presidente ante el desastre en la operación interna de la CNDH. Dicen los bien enterados que sí tuvo efectos y ya no son muy bien vistos desde el Ejecutivo los dos personajes que gobiernan por encima de doña Rosario y que identifican como Francisco Estrada, secretario ejecutivo, y Joaquín Narro Lobo, secretario técnico.

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