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Diana Loyola

Me resisto a perder mi capacidad de asombro, me niego a acostumbrar mis ojos y mis sentidos a la experiencia de vivir aquí. Han pasado varios meses desde que nos mudamos, y yo sigo con la sensación de sorpresa y novedad por estos lares. Quiero seguir descubriendo la Francia que se vive desde adentro, desde la casa, desde ese ir y venir del supermercado, del mercado sobre ruedas, de las tiendas especializadas en productos regionales,  o de las casas dedicadas exclusivamente a hacer mermeladas o foie gras. Quiero seguir admirada con la increíble gastronomía de este país. Deseo seguir llenando mis sentidos con cuanta delicia me pongan por delante.

Los franceses para todo lo relacionado con la comida son personas exigentes; me encanta ver cómo escogen con cuidado, tomándose el tiempo para ver producto por producto, comparan, eligen, priorizan calidad sobre cantidad. No es un secreto que la vida acá es cara, pero cuando uno come, lo de menos es la inversión, en general es tan bueno que vale la pena gastar, total, es lo único que nos llevaremos a la tumba, eso y lo viajado y lo amado y… mejor ahí lo dejo.

La cuestión es que gozo enormemente el ir al súper y dejarme maravillar por lo que voy encontrando y que me resulta ajeno, novedoso o diferente. Constantemente me topo con lo que llamo “mis hallazgos del día”, y que seguido vienen a dar a mi casa para experimentar con ellos. Por citar algunos ejemplos, están los tubérculos: Salsifís, topinambos de todos tamaños, las papas que pueden venir en paquetes especificando si son mejores para puré, para freír o para ensalada -me pregunto ¿por qué no hacemos eso en México?- además las hay rojas, blancas, negras como las vitelottes (cuyo puré es morado) y de muchos tamaños (unas pequeñas llamadas rattes son mis favoritas). ¿Qué decir de las zanahorias? Amarillas, naranjas, blancas y moradas. Las lentejas mismas las he encontrado en la variedad que todos conocemos y color coral (¡una belleza!) que importan de Turquía. Las coliflores pueden comprarse amarillas, blancas, moradas y verdes. ¿Le seguimos? Chícharos que se venden por tamaño y por lo tiernos que los necesitemos. Berenjenas del color que las caracteriza y jaspeadas en blanco y morado. Y bueno, como en esta época de invierno casi todas las frutas se importan, se pueden encontrar seis o siete tipos de manzanas, cuatro de peras y otras tantas de naranjas. Los jitomates del tamaño, color y forma que elijan, los “corazones de res” son los que me parecen más raros por la forma de gajos que tienen. En fin, en frutas y verduras es un mundo por descubrir. Es como si cada supermercado tuviese un Mercado de San Juan dentro. Sorprendente.

Otra de las cosas que me siguen asombrando es que el jamón lo vendan en paquetes ¡de dos rebanadas!, claro que también hay de cuatro y hasta de seis, ja, en general son de excelente calidad pero, ¿de verdad dos rebanadas? ¿estoy mal o mi mexicanísima cultura del “comprar suficiente” me hace no poder creer que vendan estas raquíticas presentaciones? (disculparán el prejuicio, pero me sobrepasa); los huevos por el estilo, si bien hay paquetes de 20 piezas, la mayoría de los estantes están llenos de paquetes de 4 y 6 huevos. Eso sí, los postres merecen toda mi admiración y respeto, sin la menor dificultad se pueden encontrar islas flotantes, crème brûlée, flanes, panna cottas, pasteles de sémola, babas al ron, mousses de chocolate, frambuesas y otros sabores; natillas de café, vainilla o chocolate; cheese cakes, clafutís de manzana y de duraznos, tartas tatin  y una larga lista de soberbios y perfectamente confeccionados postres. ¡Dios! ¿Por qué me pusiste en este camino de gozo sin fin?. La verdad es que he necesitado mucha voluntad y disciplina para no caer en más de una tentación al día.

Me confieso adoradora del foie gras, que junto con un buen pan y un Sauternes (un vino dulce que hace el maridaje ideal), me han robado más de una lágrima y bueno, en cualquier súper se puede encontrar variedad de tamaños y presentaciones de esta especialidad francesa. Y yo no hallo la manera de agradecerle al universo la oportunidad constante de deleitarme el paladar.

Quien haya visitado Francia o sepa algo de ella, seguro conoce la riqueza de quesos que se producen por todo el país. Hay tanto por decir al respecto, es un mundo que encierra mil mundos y con ellos, cierro esta vuelta al súper y las cosas que contiene que no dejan de causarme admiración.

Afortunada soy y con humildad me entrego al placer de comer y beber cada que me es posible porque como diría mi hija: You only live once!. Y sí.

À la prochaine!!

@didiloyola

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