Oscar Moha

Hasta hace poco, el Gobierno mexicano se percató de que el número de niños migrantes que viajan solos desde Centro y Sudamérica -utilizando a México como trampolín para llegar a Estados Unidos- ha aumentado de manera alarmante en los últimos meses. Hizo públicas sus cifras que hacen evidente -en parte- el trabajo de los grupos que usan a niños y niñas con fines de comercio sexual y pagan altas sumas a autoridades para trabajar soterradamente, sin alterar cifras oficiales. 

El canciller Marcelo Ebrard informó el martes pasado que en febrero de este año se presentaron 2 mil 501 menores de edad procedentes de otros países ante el Sistema Nacional DIF, y en marzo la cifra alcanzó los 3 mil 139. Mientras que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos revela que en esas mismas fechas se ubicaron a 9 mil 431 y 18 mil 890 en esos mismos lapsos pero en el país vecino. 

Los datos no muestran la realidad que existe. Son sólo una aproximación del inhumano comercio sexual que se les permite a los traficantes, quienes lo mismo trabajan en Chiapas que en Tlaxcala y hasta las ciudades fronterizas del norte. En cada punto donde los migrantes trazan su ruta hacia la Unión Americana hay comerciantes dispuestos a secuestrar, convencer, comprar, cambiar o vender a una niña que tiene “certificado de pureza” para usarla como protagonista principal en los contenidos porno-infantiles que se distribuyen a nivel mundial por medio de Internet. 

Pastores de Iglesias Evangélicas de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Panamá cuentan historias de horror de traficantes de menores de edad que son arrebatados desde sus países natales. O que se “adquieren” en el mercado negro de México, desde donde llegan los testimonios de sus propios padres. “Estas bandas se dedican a usarlos en pornografía que se consume en países europeos y asiáticos. Las congregaciones cuentan con mapeos precisos de las rutas en donde los niños son privados de su libertad o que desaparecen del contingente que los arropaba”, dicen pastores de la Alianza Evangélica de Guatemala.   

Un trabajo conjunto con instituciones privadas e Iglesias de varias denominaciones se está conformando en Estados Unidos. Piden a ese gobierno crear una legislación que defienda los derechos civiles y humanos de todos los migrantes para brindarles un estatus legal, en tanto que los Ministros de Culto se comprometen a enseñarles inglés, como segundo idioma y eliminar las actitudes racistas en contra de los migrantes. Son pocas las comunidades de fe que se han unido a este esfuerzo internacional y se espera que con la administración Biden se unan aquellas que apoyaron al ex Presidente Donald Trump en su política xenófoba, agregan los pastores.  

Ellos prefieren omitir sus nombres dada la peligrosidad y violencia que generan los tratantes. Y es que no sólo temen a las represalias de los delincuentes, sino también de las autoridades. “Están metidos altos mandos en muchos países. Nos cuentan que en México los militares y gente de las Fiscalías son quienes reciben sobornos de estos malandros, por eso trabajan a sus anchas”, dicen casi al unísono.  

Además pedirán al gobierno actual de EU que cesen los arrestos, detenciones y deportaciones principalmente de menores de edad que han llegado solos o cuyos padres no nacieron en territorio estadunidense, en tanto que se apruebe una “reforma migratoria justa”.  

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) indicó que entre 2014 y 2019, el número de solicitudes de asilo registradas en México aumentó de 2 mil 137 a 70 mil 302 (el 22% conformado por niños, niñas y adolescentes), un incremento de más del 3 mil por ciento, por lo que ha habilitado varios albergues, para la atención de los que viajan solos en Tenosique, Chiapas y Monterrey, Nuevo León, capacitando a Ministros de Culto para asistirlos. 

Mientras la organización Agenda Migrante dice que desde el 2014 y hasta la fecha han llegado más de 400 mil niños, Asociaciones Religiosas como la Católica, Presbiteriana, Metodista, Bautista y el Ejército de Salvación no tienen un conteo pormenorizado, pero en sus archivos cuentan que las bandas de traficantes de menores los usan como moneda de cambio.  

El pastor “Humberto” que tiene su Iglesia en Ciudad Juárez, Chihuahua, comenta: los niños son usados como moneda de cambio. Las niñas menores de edad son el trueque… por armas, droga, dólares o lo que a los traficantes se les ocurra. Hemos acompañado a padres de familia salvadoreños, hondureños, guatemaltecos a interponen denuncias por la desaparición de sus niñas de 9 ó 10 años, a quienes les arrebataron con violencia. Pocos son los que recuperan a sus hijos. Esto está cada vez peor en esta frontera”, añade.  

La Vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, quien ha sido designada por Joe Biden para atender el tema migratorio, vendrá a México con el fin de enterarse personalmente de la corrupción que existe en el tráfico de niños y que salpica a autoridades de nuestro país. Ella fue instruida en una Iglesia Evangélica en su niñez. Participaba en el coro de la congregación y sabe lo que es la discriminación porque la vivió en carne propia. El Gobierno de López Obrador deberá responder a los cuestionamientos que Kamala trae derivado de la información que le han proporcionado sus fuentes de inteligencia. Viene a firmar compromisos… ojalá no la decepcionen.  

PALABRA DE HONOR: El pasado martes 13, al gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, arropado con un convoy de militares, escoltas y de la Guardia Nacional, con toda la alevosía, prepotencia, superioridad y haciendo alarde de su particular autoritarismo, extralimitación y tiranía le llovieron el mayor número de mentadas que un mandatario estatal pueda colectar en menos de 24 horas en sus redes sociales. Por conejo… 

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