Oscar Moha

“Abigail” tenía 4 años de edad cuando comenzó su vida sexual. Su padrastro, maestro de escuela dominical en una Iglesia Cristiana, abusó de ella constantemente y antes de terminar la secundaria quedó embarazada. Su mamá, “Estela” siempre omitió las alertas psicológicas que la niña presentaba desde que ingresó a la escuela, donde psicólogas y trabajadoras sociales advirtieron del abuso que era evidente. Obvio, la madre sabía que era un delito y prefirió ocultarlo antes que “sufrir la vergüenza” en la familia… y en la congregación religiosa. El estigma de ser divorciada pesaba más que tener a un marido en la cárcel. 

El pastor evangélico de esa comunidad ubicada en Tlaxcala, al enterarse dispuso “disciplinar” a “Mario” porque “se arrepintió”, y fue impedido para continuar con sus clases para adolescentes, algunos de los cuales también habían sido objeto de acoso por parte del “maestro”. Comentan que a las niñas les tomaba fotos con su celular y les prohibía llevar pantalones. Dos de ellas acusaron a “Mario” con su esposa, pero el reclamo fue acallado por el dirigente religioso. 

Era evidente que “Mario” presentaba características psicosociales que tienen los abusadores: fue violado por un tío cuando era niño (según confesó a su primera esposa); gustaba de tratar con menores de edad y acosarlos, con la amenaza de que si denunciaban sufrirían las consecuencias; al ser descubierto negó todo y se justificó con argumentos religiosos machistas que proponen sumisión incondicional de las mujeres ante la autoridad varonil; la complicidad silenciosa de su pareja; el consumo de pornografía infantil que conseguía en la “Deep Web”… 

El mayor dilema que enfrentaron el pastor y “Estela” no consistía en ocultar lo que “Mario” había hecho, sino en decidir el futuro del nuevo ser que llevaba en el vientre la niña. Por una parte, sabían que el aborto no era opción y antes de practicarle el legrado los médicos pedirían una explicación del embarazo, así que la libertad de “Mario” estaba amenazada. Y fue entonces cuando tomaron la determinación de que “Abigail” pasara a formar parte de las estadísticas que nos mantienen en primer lugar mundial en madres menores de edad, según datos del Instituto Nacional de las Mujeres. 

El Consejo Nacional de Población (CONAPO) acaba de informar que el 23% de los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y 19 años y que el 15% de varones y 33% de mujeres no utilizan ningún método anticonceptivo en su primera relación. El gobierno federal presentó su Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo en Adolescentes donde dijo que en el último año se registraron 373 mil 661 nacimientos cuyas madres no rebasan los 19 años de edad, poco más de mil diariamente.  

Coahuila, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Tabasco, Guerrero y Nayarit tienen las tasas más altas en cuanto a embarazos de adolescentes se refiere, en contraste con la Ciudad de México, Querétaro y Yucatán que registran índices bajos. Sin embargo, existe un subregistro que es desconocido. Aunque el fenómeno es multifactorial, la maestra Gabriela Rodríguez Ramírez, directora del CONAPO, considera que los matrimonios arreglados y la violencia sexual contra las niñas, como el caso de “Abigail”, son detonantes. 

La Estrategia no ha dado buenos resultados, por lo que se contempla la posibilidad de echar mano de las Asociaciones Religiosas, al igual que se hizo para que los Ministros de Culto y líderes fueran capacitados y otorguen un acompañamiento emocional más profesional en casos de emergencia sanitaria y mejorar la salud mental de los mexicanos, las Iglesias puedan ayudar a reducir la tasa de fecundidad de los adolescentes y erradicar la maternidad en menores de 14 años, como pretende el gobierno federal.  

Sin embargo, está presente el factor ProVida: Iglesias evangélicas y católicas de tendencias fundamentalistas han estado dando la batalla en contra de lo que llaman “ideología de género”. Sus últimas derrotas han sido en Baja California, donde se aprueba municipio por municipio el matrimonio igualitario; la despenalización del aborto en Veracruz; la aprobación de la Ley de Identidad de Género en el Estado de México, entre otros temas que pueden limitar al gobierno para que capacite en materia sexual a los actores religiosos, pues temen que esta 4-T fomente las libertades que ellos consideran un “libertinaje inmoral” que nos mantendría en primer lugar mundial de embarazos de adolescentes, como el de “Abigail”. 

PALABRA DE HONOR: El Instituto Nacional Electoral podría multar hasta con 40 millones de pesos al Partido Verde Ecologista porque utilizó a 95 personas que son líderes de opinión en redes sociales, quienes le hicieron una minicampaña a cambio de pagos en efectivo para cada uno de ellos. El PVEM recibió como financiamiento público este año poco más de 395.5 millones de pesos. Es decir, sigue siendo un negocio redondo para sus dirigentes, quienes seguirán amafiándose con quien mejor les reditúe sin temor a ser acusados de “delincuencia organizada”. 

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