Oscar Moha

El Covid-19 siguen haciendo de las suyas en el orden espiritual. En México, abrió una pandemia de memes porque sus alcances llegan hasta las más altas esferas políticas. Al más puro estilo de los escribas y fariseos (sectas religiosas muy influyentes en la época de Jesús) el ex Presidente Felipe Calderón pretendió dar clases bíblicas a Andrés Manuel López Obrador quien sigue distribuyendo versículos a diestra y siniestra. Ambos, tratando de justificar sus acciones en un Estado al que muchos todavía consideran “laico”.

Las conferencias de prensa del Presidente López Obrador ya cuentan con una sección de citas bíblicas, en ocasiones mal aplicadas, algunas que pasan a ser el soporte de sus slogans favoritos, como el que repite constantemente: “primero los pobres”. Incluso, presentó en la mañanera del 7 de abril, como parte de su exposición ante reporteros, el tuit del Papa Francisco en el que dijo que “seremos juzgados según nuestra relación con los pobres…”.

El Presidente de la República –el único estadista en el mundo que usa en conferencias de prensa mensajes religiosos para justificar sus intereses políticos- se toma en serio la protección a los pobres, pero olvida que Jesucristo no sólo se refirió a la pobreza económica, sino principalmente a la espiritual. Es decir, en el grupo de los empresarios mexicanos que le están exigiendo acciones concretas para solventar la crisis que el coronavirus está dejando, hay una gran pobreza espiritual, pero la mentalidad presidencial piensa que ser rico es sinónimo de pecado y explotación y ser pobre de honestidad y dignidad. Quizá el Presidente confunde la pobreza con la humildad.

El pasado 28 de marzo, el padre Alejandro Solalinde, uno de los consejeros espirituales de Palacio, también en esa misma red social publicó que “beber una combinación de té de manzanilla, verde y diente de león tres veces al día nos protegería del Covid-19. Ese mensaje también lo leyó AMLO, pero no se atrevió a comentarlo, y eso que está convencido de que Solalinde es “un verdadero cristiano” aunque horas más tardes la empresa borró los mensajes del sacerdote “por incumplir las reglas de Twitter”. El sacerdote no es pobre, pero sí humilde.

El “escudo protector” que dice poseer López Obrador podría fortalecerse si el Jefe del Ejecutivo lograra ver la pobreza en la que están sumidos muchos gremios, como el de los narcotraficantes que, aunque sean pueblo y manejen parte de la economía del país, sufren de pobreza espiritual, moral, sentimental, familiar al igual que los empresarios, periodistas, industriales y toda aquella gama que él mismo ha calificado como “conservadores”.

Y mientras esto pasa en la tierra, en el cielo, a bordo de un helicóptero, el Arzobispo de Durango, Faustino Armendariz, Jiménez, llevó el penúltimo día de marzo al Santísimo y a la Virgen de los Remedios para sobrevolar la capital del Estado y “bendecir” desde los aires a la población… y orar por los contagiados e implorar que no haya más muertes por la pandemia. El costo del vuelo no fue gratis, pero es un indicador de la pobreza que presumen algunas Asociaciones Religiosas.

PALABRA DE HONOR: Por fin, el gobernador de Puebla, Miguel Ángel Barbosa Huerta, tiene un reconocimiento a nivel nacional: es el peor evaluado de todos los mandatarios estatales en el país, según varias encuestas. Superando a sus homólogos de Veracruz, Morelos, Baja California y Chiapas, Barbosa al fin logra un sueño que seguramente tuvo desde niño. Y eso que lleva menos de un año en el cargo. ¡Felicidades!

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