Oscar Moha

El Partido Encuentro Social (PES) no ha sido el único intento materializado de un iluminati de Dios que gusta de hacer política en México. Ha habido varios personajes que crearon agrupaciones y partidos para recibir prerrogativas y ocupar cargos en la administración pública, pero algunos fracasaron por la corrupción.

Uno de los más meritorios fue el “Partido Unidos por México”, que encabezó Alfonso Farrera González, cuando Arturo Montiel Rojas era el gobernador mexiquense. Convenció a miles de evangélicos para organizar un partido político que tuvo corta duración. Finalmente, a Farrera lo traicionaron y tuvo que alejarse de la política.

Un par de años antes, el ex diputado oaxaqueño, Porfirio Montero Fuentes, hoy pastor evangélico y luchador social, también tuvo su organización política, pero no llegó a partido porque siempre apoyó al Revolucionario Institucional (PRI) y a sus gobernadores en esa entidad. Se llamó “La Voz del Cambio”, y fue sostenida en parte por el entonces gobernador Ulises Ruiz Ortiz.

El caso más penoso para las Iglesias Evangélicas es el del arquitecto Julio Splinker Martínez, quien también en Oaxaca cobraba en la nómina que diseñó el mismo Ulises Ruiz para “agradecer” a varios pastores cristianos su adhesión al PRI. Splinker firmaba la nómina, pero el dinero no llegaba a los bolsillos de los Ministros de Culto. Y es que también tenía su agrupación denominada “Acción Republicana” con la que apoyó a José Murat Casab (papá del actual gobernador) y luego a Ulises.

El Instituto Nacional Electoral descubrió que Spliker no justificaba los gastos que recibía de prerrogativas y lo multó, sin embargo el arquitecto se dio cuenta de que la religión era más rentable que la política en términos económicos, así que abrió una Iglesia en Oaxaca y hoy es Director de Sociedad Bíblica de México (SBM), la casas editorial donde se hacen los ejemplares que surte a todas las Iglesias Cristianas del país. Hoy “Don Julio”, así le dicen los que conocen lo que toma, enfrenta demandas laborales y penales por posible conducta fraudulenta.

En terrenos más serios está Alfredo Morán Moguel, quien fundó la agrupación “Justicia y Paz”. Es el Notario número 47 en la Ciudad de México y compitió con los colores de Convergencia para la alcaldía de Coyoacán. Y también el empresario Schak Israel Aguilar Aspeitia, que desde Jalisco organiza a líderes evangélicos a favor de los derechos humanos y la educación.

De todos los esfuerzos anteriores se nutrió el Partido Encuentro Social, sólo que acabó decepcionando aún más a los pastores y líderes evangélicos que le dieron su voto de confianza, que por cierto no alcanzó para conservar el registro.

Finalmente, surge después de las elecciones presidenciales uno de los proyectos más formales a nivel nacional en materia política encabezada por líderes cristianos denominado “Convicción Mexicana”, que abandera el doctor en Derecho José Alonso Trujillo Domínguez, a quien los partidos políticos han volteado a ver por su trayectoria y experiencia.

No forma parte de los iluminatis políticos de Dios, aunque su militancia protestante es conocida. Incluso ex gobernadores de varios Estados del país, líderes magisteriales y empresarios le han formalizado su intención de apoyar la creación de un “partido político con fundamentos bíblicos”.

Y a pesar de que el campo evangélico-político está manoseado, Trujillo no sólo apuesta al apoyo que le da el padrón de votantes cristianos, el cual crece todos los días, sino de todos aquellos que creen que eso de pedir permiso a la Tierra para poder hacer obras forma parte del humor navideño tropical que ya inunda al país.

PALABRA DE HONOR: Mientras los ministros y jueces pelean por mantener sus altos sueldos, el rector de la UNAM, Enrique Graue y el director del Instituto Politécnico Nacional, Mario Rodríguez, regresarán parte de su salario, como una gesto de solidaridad con la política de austeridad que pretende el actual Gobierno Federal. Ya saben los mexicanos a quiénes tener en alta estima en esta época navideña y a quién dedicar memes en sus redes sociales.

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