Oscar Moha

El pasado 27 de octubre quedó establecido oficialmente como el “Día Internacional de la Libertad Religiosa”, según la Organización de Estados Americanos (OEA), lo que celebraron ingenuamente grupos provida, como el “Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia” quienes piensan que a mayor libertad de culto habrá menos espacios legislativos para promover leyes que permitan despenalizar el aborto, impedir matrimonios entre personas del mismo sexo, uso de anticonceptivos, operaciones de reasignación de género, reconocimiento institucional de preferencias sexuales, entre otros derechos reconocidos en no pocos países latinos.

Los grupos conservadores apuestan a que la libertad religiosa permitirá que los médicos hagan uso de su objeción de conciencia -anteponiendo su credo espiritual- para que no sean obligados a practicar abortos. Uno de sus argumentos es que la semana pasada se firmó en Estados Unidos la “Declaración de Consenso de Ginebra” donde 32 países acordaron rechazar el aborto como un “derecho humano”, documento que por cierto no está avalado por México.

Casi de manera simultánea se presentó el “Informe Sobre Laicidad y Derechos Sexuales y Reproductivos en América Latina y El Caribe” que realizaron el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y organismos de la sociedad civil, en el que se da a conocer que sólo 5 naciones (México, Argentina, Ecuador, Perú y Uruguay) manifiestan explícitamente en sus Constituciones que son un país “laico”, mientras que otros (Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Venezuela) sólo indican que existe una separación (sana distancia) entre el Estado y las Iglesias.

También indica este Informe que El Salvador, Guatemala. Panamá y Paraguay privilegian al catolicismo, mientras que Costa Rica lo establece como la “religión oficial”, aunque no impide la práctica de otros credos, siempre que no se opongan a la moral y buenas costumbres.

Estos países que conceden beneficios al clero romano mantienen concordatos o convenios con ellos y contribuciones económicas o en especie para esa y otras religiones, pues hasta hoy consideran que las Iglesias llevan a cabo una labor altruista. Sin embargo, el Informe concluye que no todas estas naciones que mantienen fuertes nexos con la Santa Sede están en contra de la aprobación de leyes a favor de los derechos sexuales, como lo refieren la Fátima Moneta Arce y Felipe Gaytán Alcalá, parte del equipo responsable de la elaboración de este documento.

Agregan que el catolicismo y otras congregaciones religiosas, como algunas evangélicas, constituyen un dique para el avance de los derechos reproductivos y de salud sexual en América Latina pues intentan ser el eje normativo en temas como la familia, el cuerpo y la vida del ser humano, basados exclusivamente en un punto de vista religioso radical, aprovechando espacios sociales, económicos, jurídicos y políticos para difundir e imponer su ideología.

Si el gobierno en turno, de cualquier país en América Latina le da cabida a lo que los grupos de ultra derecha entienden por “libertad religiosa”, se podría llegar al extremo de que cualquier médico hiciera uso de su objeción de conciencia para nunca interrumpir un embarazo (deseado o no deseado), aun cuando se encuentre en riesgo la vida de la madre, o bien que el producto traiga males congénitos o enfermedades letales que sólo le permitirán permanecer en vida un par de años. De igual manera no estarían dispuestos a laborar, en el caso de México, los días 12 de diciembre por ser la mayor festividad católica del año. Argumentarían legalmente su libertad religiosa para invalidar el derecho de terceros.

La laicidad en nuestro país se vería más mermada si la 4T permite la imposición de una “moral nacional”, a la cual debamos estar sujetos todos los mexicanos -creyentes ateos y agnósticos- donde las Iglesias, tuvieran la autoridad para inferir en la creación de leyes que rijan la salud pública, otorgaran o negaran derechos humanos, exigieran a las autoridades el uso de espacios públicos para dar sermone de moralidad y sancionar penal o moralmente a los que violenten la fe religiosa.

PALABRA DE HONOR: Advierte el Subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, que habrá una explosión masiva de contagios este 11 y 12 de diciembre si es que se permiten las peregrinaciones y otros actos religiosos dentro y fuera de la Basílica de Guadalupe. El asunto es que no pueden cerrar el templo a los millones de peregrinos y de pesos, vía limosnas, que se concentran en esa fecha. No habrá inmunidad de rebaño para las ovejas descarriadas.

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