Oscar Moha

Un comando militar asesinó a sangre fría a Jorge Antonio Mercado Alonso y a Javier “Javo” Francisco Arredondo Verdugo. Cuando sus cadáveres yacían con impactos de bala y marcas de golpes en el cuerpo, los soldados recibieron la orden de “sembrarles” armas de alto calibre para que aparentaran ser narcotraficantes, pero eran estudiantes del TEC de Monterrey, alumnos de excelencia que creían en Dios por sobre todas las cosas. 

Era un viernes 19 de marzo de 2010. Ambos salieron del edifico educativo a comer algo porque tenían obligaciones escolares y dejaron en pausa sus equipos de cómputo. Se conocían desde niños. Jorge y Javier vivieron su infancia en Saltillo, Coahuila, donde sus respectivas familias los apoyaron para ser becados para ir a Nuevo León a especializarse. Los delincuentes comenzaron a disparar desde varios puntos en contra de un comando militar justo frente al TEC. Estaba en todo su apogeo la masacre rutinaria que desató el entonces Presidente Felipe Calderón dejando miles de muertos, entre ellos ciudadanos que se encontraron en un fuego cruzado. 

La balacera comenzó en un bajo puente con la incautación de armas de grueso calibre, aparatos de radio y una camioneta blindada desde donde los delincuentes habrían disparado. Extrañamente, nunca aparecieron en el lugar policías estatales, municipales, o federales. Desde la parte alta del puente les arrojaron una granada y hubo ráfagas de metralleta, según se aprecia en los videos transmitidos en los medios esa tarde. 

Al verse en peligro, Jorge y Javier corrieron hacia el interior de las instalaciones de su escuela, donde los uniformados les dieron alcance y los acribillaron. Enseguida montaron la escena: les pusieron armas largas, los despojaron de sus identificaciones y rindieron su declaración diciendo que ambos habrían disparado en contra de los soldados, quienes se limitaron a repeler la agresión, según consta en actas.   

Las familias de ambos estudiantes dieron inicio a una larga lucha para limpiar el nombre de quienes el Ejército había señalado como “narcotraficantes”. Los papás de “Javo” dejaron todo en manos de Dios, no estuvo en sus planes reclamar a ninguna autoridad. Sin embargo, Rosa Elvia Mercado Alonso y su esposo Joel Medina, papás de Jorge, emprendieron una aventura que aún no acaba. Empezando por recabar el testimonio de los más allegados a la familia para que dieran testimonio de la integridad de su hijo. Uno de ellos, el pastor Ricardo Martínez, de la Iglesia Cristiana “Generación 3:16”, a donde daba clases Jorge a sus alumnos jóvenes y adolescentes sobre temas bíblicos. 

Fue hasta septiembre de 2016 cuando se consignó el caso ante un juez, en donde involucraban a 6 militares, tres de los cuales están detenidos en una cárcel militar en espera de la sentencia definitiva; tres mas desertaron, se especula que dos de ellos se pasaron a las filas de la delincuencia organizada y uno está en calidad de “desaparecido”.  

Hace dos años, Felipe Calderón fue invitado por alumnos del TEC de Monterrey a dar una conferencia, pero las declaraciones de Rosa Elvia fueron más contundentes. El expresidente tuvo que declinar diciendo que primero hablaría con la mamá de Jorge para evitar malos entendidos. “Nada tengo qué hablar con ese señor… -me dice en entrevista telefónica ella- Tengo que defender la integridad y honorabilidad de mi hijo y creo que Calderón empezó con esta guerra mal programada, él hizo mucho daño cuando fue Presidente, ojalá pidiera perdón a Dios y se arrepintiera de lo mucho que hizo y dejó de hacer”. 

Elvia se dice seguidora de Jesucristo porque “ha sido él quien me da fuerza para seguir en esto. Cuando el gobierno actual hizo una ceremonia pidiendo perdón a mi familia y a la de Javo, ahí hice mío el verso bíblico que era uno de los favoritos de mi hijo que está en el libro de Josué 1:9… no desmayes porque yo soy tu Dios… la muerte de Jorge no ha sido en vano, ha servido para dar fe de que, a pesar del dolor y de las circunstancias, Dios nos ama. No pido castigo para nadie, porque Dios es que hace justicia”.  

Aunque lamenta la ausencia de Ministros de Culto en las marchas que han convocado para exigir que el Ejército y los canales judiciales castiguen a los homicidas, Rosa Elvia comenta: “humanamente me canso, pero al ver que Dios está de mi lado, voy a continuar hasta que la gente entienda que la justicia viene de Dios. Esos pastores que creyeron que Calderón era cristiano fueron engañados, y engañaron a otros, pero con Dios no se juega y habrá consecuencias…”. 

La plataforma Netflix estrenó recientemente un documental llamado “Hasta los dientes”, en el que se da cuenta del actuar de los militares y sus mandos. También hay un grafiti a las afueras del TEC con los rostros de Jorge y de Javo y un versículo bíblico que dice “nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”. Y es que en las cámaras de video del TEC se aprecia el momento en que Jorge, al ver caído en el piso a su compañero Javo, regresa por él y es cuando ambos son acribillados por los militares.  

PALABRA DE HONOR: Luego de los resultados obtenidos por atletas mexicanos en la Olimpiada de Tokio, se debe repensar en la conveniencia que Ana Guevara siga al frente de la CONADE. No porque ellos y ellas hayan limitado sus aptitudes deportivas y esfuerzo digno, sino porque los recursos materiales para apoyarlos están negligentemente administrados.  

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