Oscar Moha

La pandemia sacó lo mejor de algunos y lo peor de otros: mientras que el Presidente de la República se autoprotege y quiere proteger al país con amuletos, estampas bendecidas, frases religiosas y tréboles, el Subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, considera que López Obrador debería contraer el virus para quedar inmune, porque tiene una “gran fuerza moral”.

Por su parte, el líder de la Confraternidad Nacional de Iglesias (100) Evangélicas (Confraternice) se declara listo para asesorar legalmente a los Ministros de Culto que vean vulnerados sus derechos cuando el Gobierno les impida abrir los templos con el fin de evitar contagios.

Mientras casi todas las denominaciones Evangélicas en México, así como la Iglesia Católica, han hecho pública la decisión de cancelar sus cultos y festejos a sugerencia de las autoridades sanitarias, algunos pastores prefieren no sólo ignorar las advertencias en esta primera fase de la contingencia sino hasta desafiar las medidas precautorias y exigir sus derechos, como si todos tuvieran inmunidad divina.

En un video subido a sus redes, el dirigente “internacional” de las 100 Iglesias agrupadas en Confraternice, Arturo Farela Gutiérrez, aconseja a los Ministros de Culto que si alguna autoridad pretendiera prohibir reuniones en sus templos esta deberá “motivar de manera formal, jurídica y legal” dicha acción. Y en un claro desafío a la autoridad, dice que llevará a cabo su Consulta Nacional para el próximo 31 de marzo. En el mismo mensaje advierte que las autoridades deben dar fundamentado motivado para prohibir las reuniones en los templos y en caso contrario hacer la impugnación correspondiente, ya que “Satanás se está aprovechando de sembrar el miedo y la desconfianza”.

El último domingo de febrero, un famoso pastor hondureño que vive en Florida y tiene muchos seguidores en México llamado Guillermo Maldonado “decretó” y “prohibió” la propagación del coronavirus en el mundo, principalmente en China. Puso a orar a su congregación para acabar con la pandemia. Sus seguidores lo creyeron pero hoy están lamentando la cancelación de sus eventos en varias partes del mundo por causa del coronavirus. El “apóstol” se jacta además de haber “neutralizado” 17 huracanes alrededor del mundo en los últimos 5 años, mediante sus oraciones.

En otro episodio religioso, un grupo de 23 mexicanos evangélicos fueron a Perú la semana pasada para asistir al “Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia” y quedaron atrapados porque el gobierno de Martin Vizcarra Cornejo echo a andar su mecanismo de defensa ante la fase crítica y de contagio, así que les impidió tomar el vuelo de regreso. Encabezados por el pastor Gilberto Rocha solicitaron la intervención del canciller Marcel Ebrard Casaubon quien tuvo que atender a otros 700 connacionales que estaban en las mismas circunstancias en países sudamericanos.

En ese grupo de evangélicos se encontraba Martha Elena Vega Pereyra, regidora de la capital de Chihuahua, quien también asistió a este evento al que regularmente van funcionarios públicos de varios países que leen La Biblia, han adoptado la religión cristiana, están a favor de la pureza moral de la sociedad y condenan tanto el aborto como los matrimonios entre personas del mismo sexo. Obvio, la regidora es del extinto Partido Encuentro Social y sus gastos fueron pagados por el Ayuntamiento.

El fanatismo se incrementa. No sería raro leer que un pastor solicitará un amparo para evitar que le cierren su templo a la mitad de la contingencia. Después de todo, para algunos es su única fuente de ingresos y lugar de esparcimiento. La sensatez y el sentido común no se da en todos lados.

PALABRA DE HONOR: Casi pasa desapercibida la noticia de que el Episcopado Mexicano recibirá recursos económicos del Gobierno Federal para llevar a cabo programas para la atención de víctimas y prevención del delito, e instalar Escuelas de Perdón y Reconciliación, que ya funcionan en algunas entidades del país. En varias dependencias del Gobierno Federal se dieron cuenta de que a muchos líderes evangélicos les interesa más el protagonismo, el poder y el donativo económico que la ayuda social, por lo que fue MS atractiva la oferta católica para los fines presidenciales de pacificar a México.

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